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Enormes desafíos para nuevo alcalde

Desde principios del presente siglo, la ciudad de La Paz, centro administrativo del país, ha sido relegada a nivel secundario, debido a que sus autoridades la miran como un ámbito partidario y no como una ciudad-capital, que extraña los días de prosperidad que tuvo en el pasado, llegando a adquirir el título de “Ciudad maravilla”.

Pero en vez de mantener ese ritmo de progreso, fue paralizado el desarrollo urbano y sus autoridades se dedicaron a actividades partidarias, olvidando, en esa forma, las necesidades de una población de más de un millón de habitantes y, más aún, sus tradiciones y valores que dieron brillo al país.

Muchos de los alcaldes de nuestra ciudad se enfocaron en proyectos de millones de dólares, aumentando impuestos por doquier, pero, al mismo tiempo, dejando de lado obras prioritarias y de necesidad inmediata de los ciudadanos paceños. Al respecto, los casos son notables.

Hoy un nuevo alcalde asume la responsabilidad de hacer realidad no solo grandes y millonarios proyectos, sino atender las necesidades inmediatas del pueblo paceño. Las tareas del nuevo burgomaestre van desde apoyar al comercio en grande, para detener el avance de los comerciantes de mínima cuantía, que han convertido a esta ciudad en un gigantesco “miamisito” y donde ya hay más vendedores callejeros que compradores. Más aún, venden artículos de contrabando, de mala calidad y con precios más altos que los del comercio grande y mediano que convierte, además, el dinero en capital.

Por otra parte, se observa calles de la ciudad con agujeros y baches que ponen en peligro a los viandantes; así como paredes pintadas con vulgares figuras y frases; los cables eléctricos sueltos amenazan con electrocutar a ciudadanos; paseos están convertidos en basureros; en aceras se parquea vehículos, por citar solo algunos desperfectos.

En cuanto a los árboles de calles y jardines, muchos están deteriorados y los nuevos son maltratados y podados con el fin de darles muerte. Los alcaldes al parecer no ven esos problemas de vieja data. Al parecer solamente están esperando firmar contratos para fines de exhibición. Todo eso es poco, pues la lista de problemas es kilométrica.

Algo que los alcaldes no perciben, pues muchos de ellos no son paceños, es que la cultura ha sido dejada en el abandono. Y es que los responsables se dedican a asuntos de mínima cuantía y hasta al folclorismo callejero y, así, han perdido la perspectiva histórica, por ejemplo, al no recordar y celebrar el derrocamiento de Mariano Melgarejo o el traslado del gobierno a la ciudad de La Paz.

El nuevo alcalde debe enfocar esos aspectos y otros, de tal forma de responder a los votos que le dio el pueblo paceño y no someterse a órdenes de caudillos populistas que creen que pueden volver a sus andadas después de destruir a la ciudad de La Paz y al país, a título de socialismo y otros absurdos. Solo un alcalde que ponga en su agenda asuntos de urgencia, merecerá la confianza de quienes viven en La Paz, tan heroica y progresista como siempre.

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