En el gobierno del MAS se tuvo la mayor bonanza económica del país, debido al auge de la exportación de gas natural a Brasil y Argentina, porque el gas tributa mucho más que cualquier recurso natural por sus menores costos de operación, lo que en el caso de Bolivia se magnificó con la Ley de Hidrocarburos No 3058, promulgada el 17 de mayo de 2005, que en su Artículo 52 dispone el pago de una regalía del 18% (11% departamental, 1% para Beni y Pando y 6% para el TGN). El Artículo 53 dispone el pago del Impuesto Directo a los Hidrocarburos del 32%, totalizando ambos el 50% del valor de producción. Además, de acuerdo a la Ley No 843 de 16/12/1985 luego modificada, se establece un Impuesto a las Utilidades de las Empresas (IUE) del 25%.
Alguien entendido en hidrocarburos estimó que por el IUE hidrocarburífero se recaudó el 14% del valor de venta en la mejor época hidrocarburífera, con lo que su renta alcanzaría el 64% de valor de venta, que comparado con la renta minera que no alcanza al 12%, fue más de 5 veces, por lo que, a pesar del despilfarro, las Reservas Internacionales Netas (RIN) de 3.183 M$us en 2006 llegaron hasta 15.084 M$us en 2014. La tremenda caída de la renta petrolera y los insulsos gastos bajaron las RIN hasta 1.976 M$us en 2024 y subieron a 3.713 M$us, en 2025, especialmente por la revalorización del oro. Asimismo, se tiene fuertes déficits fiscales desde 2014. Después de muchos años se estima que la economía boliviana tendrá un crecimiento negativo de -3,3% este año.
La renta petrolera lanzó al gobierno del MAS a ejecutar enormes obras como plantas industriales de diferente tipo, carreteras, construcciones civiles, etc. Ninguna de estas obras tuvo su estudio de factibilidad técnica, económica, social y ambiental (TESA), que entre otros aspectos establezca la inversión, el tiempo de operación que, por lo menos, pague la inversión, los costos de operación y de producción (incluidos los tributos que deben pagarse), los costos sociales que se encaren en el área del proyecto y los costos de remediación ambiental. Solo tomaremos como ejemplo cinco obras de magnitud.
La red Mi Teleférico costó aproximadamente 1.022 M$us empezó a funcionar en mayo de 2014. En 2024 se reportó una pérdida operacional de 200 MBs.
El Proyecto de Carbonato de Litio (Li2CO3) cuyo uso más importante es la producción de baterías y de cloruro de potasio (KCl), excelente abono, se inició en mayo de 2008 sin tener reservas probadas y hasta ahora se gastaron unos 1.000 M$us. En principio se proyectó producir por año 30.000 t de Li2 CO3 y 700.000 t de KCl, pero seguramente por los malos resultados de la planta piloto y las lluvias intensas, en 2015 se decidió disminuir la producción de Li2CO3 y KCl a la mitad.
En el artículo Es urgente evaluar el proyecto de litio (ED 17/06/14) indiqué: “En diferentes artículos primero manifesté mis temores y luego mi convicción de que el método de evaporación solar no es adecuado para producir Li2CO3 por el incremento de las lluvias y debido a la elevada relación Mg/Li no se puede producir Li2CO3 grado batería (igual o mayor a 95% de pureza). El 21/09/19 el gobierno informó que la empresa estadounidense SRK (sin experiencia en salmueras) certificó una reserva geológica de 21 Mt de Li2CO3 en el salar de Uyuni, que el Servicio Geológico de Estados Unidos las calificó solo como recursos y 0 t de reservas.
La Planta Industrial de KCl empezó a producir en octubre de 2018. Su producción máxima se dio en 2024 con 89.349 t (26% de lo proyectado de 350.000 t). la planta industrial de Li2CO3 fue inaugurada en diciembre de 2023 con un costo total de 115 M$us, incluido el diseño. Se proyectó producir 3.500 t en 2025 (23% de 15.000 t) de Li2CO3 que no es del grado batería. Un fracaso operativo y un gasto de 1.000 M$us, imposible de explicar. Estos proyectos siempre deben tener reservas probadas, lo que no ocurrió hasta ahora.
La Planta de Urea y Amoniaco que usa gas natural (GN) como materia prima, está pésimamente ubicada en Bulo Bulo (debió estar en la frontera con Brasil para exportar a este mercado natural), costó 953 M$us (su costo inicial fue 843 M$us). Tiene una capacidad nominal de producción diaria de 2.100 toneladas de urea. Está más parada que funcionando, lo que compromete su vida útil, requiere mantenimientos costosos y lo más probable es que trabaje a pérdida, además de consumir 1,4 Mm3/día de GN en agotamiento. El transporte por carretera de Bulo Bulo a Montero es de 134 Km y de ahí a Puerto Suárez 681 Km, totalizando 615 Km. Por tren de Montero a Puerto Suárez es 692 Km. El elevado costo de transporte no tiene sentido.
La Planta Separadora de Líquidos Carlos Villegas empezó a operar en agosto de 2015 con un costo de aproximado de 700 M$us, para procesar diariamente 32,2 Mm3 del gas natural (GN) exportado a Argentina y producir gasolina y GLP. El volumen de GN exportado alcanzó 20-23 Mm3/día y fue rebajando hasta 3-5 Mm3/d hasta finalizar el contrato en julio de 2024 (solo casi 9 años de operación). La Planta Separadora de Líquidos Río Grande que costó 160 M$us fue inaugurada en 2013 para tratar 5,6 Mm3/día de GN y producir GLP, gasolina e isopentano. Ambas plantas fueron construidas sin haberse repuesto las reservas de GN del país. De ahí el tremendo fracaso de la separadora Carlos Villegas. Este año la producción diaria de gas está por los 22 Mm3, de las que el consumo interno está por 14 Mm3.
El Proyecto de Siderurgia de El Mutún se adjudicó a la empresa china Sinosteel por 546 M$us. Con demasiado retraso fue inaugurado en febrero de 2025. Se canceló el monto adeudado, pero hasta la fecha no funciona por problemas técnicos. Además, por su escasa capacidad (194.000 t de acero de construcción, menos de la mitad del bajo requerimiento del país) funcionaría a pérdida y por otra parte no podrá competir con el precio del acero chino que ha inundado el mundo.
El gobierno debería contratar empresas internacionales especializadas para evaluar el costo de las plantas industriales y de servicio grandes y de las carreteras asfaltadas construidas para establecer los sobreprecios y hacer los cargos correspondientes. De las muchas decenas de costosos proyectos estatales son citados: Quipus (computadoras y celulares), Agencia Boliviana Espacial (satélite Túpac Katari que costó 302 M$us), Ingenio Lucianita de Huanuni que no funciona (56 M$us), Horno Ausmelt de Vinto, (39 M$us), Cartonbol, Papelbol, etc. etc. La gran contribución de dinero a las arcas fiscales del gas natural, provocó un deseo inmoderado de gastar y lucrar a como dé lugar. Aunque es lógico que para emprender cualquier proyecto es necesario tener antes un Estudio de Factibilidad TESA, para evitar la corrupción el gobierno debería emitir una ley en ese sentido.
