La ciudad de La Paz enfrenta una jornada crítica en su movilidad urbana debido a la llegada de la marcha indígena del norte amazónico, que después de más de 20 días de caminata desde Pando y Beni, ha partido desde Urujara para ingresar al centro paceño.
El avance de esta columna hacia el corazón de la sede de gobierno ha provocado el cierre preventivo de todos los accesos a la Plaza Murillo, área que actualmente se encuentra acordonada por un despliegue de efectivos policiales.
El impacto en el tráfico es severo y se prevé que la congestión se intensifique significativamente durante la tarde.
Los marchistas, que tienen previsto avanzar por Villa Fátima y Miraflores, ante este panorama, se recomienda a los conductores y a la población en general optar por rutas alternas y evitar el ingreso al centro de la ciudad, donde el tránsito vehicular corre riesgo de quedar totalmente colapsado por el resguardo policial y la presencia de los movilizados.
Los manifestantes han lanzado un ultimátum de 24 horas al presidente Rodrigo Paz para que proceda a la abrogación de la Ley 1720 y su decreto reglamentario, norma que rechazan por considerar que afecta la clasificación de la propiedad agraria en sus territorios.
La dirigencia del sector ha enfatizado que su permanencia en la sede de gobierno es indefinida hasta lograr la anulación de la ley.
