El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ordenó el despliegue de unidades militares y refuerzos policiales en el este del país para proteger la infraestructura energética fronteriza con Ucrania.
La medida responde a supuestos informes de inteligencia sobre planes de Kiev para atacar sistemas críticos en represalia por las tensiones políticas.
Como parte del operativo, se prohibió el uso de drones en la región de Szabolcs-Szatmár-Bereg, zona clave por donde ingresan los suministros hacia Hungría.
Este movimiento agrava el conflicto por el oleoducto Druzhba (tubería que transporta petróleo ruso), el cual permanece inactivo desde enero. Hungría acusa a Ucrania de «chantaje energético» y ha bloqueado en respuesta un préstamo de 90.000 millones de euros que la Unión Europea pretendía entregar a los ucranianos.
El gobierno de Orbán ratificó que no apoyará ninguna ayuda financiera hasta que el flujo de crudo se normalice, desafiando las críticas de los líderes europeos por romper la unidad del bloque. (Agencias)
