La disposición constitucional que da curso a la creación del Estado Plurinacional no ha sido aún estudiada en el país. Recordemos que fue puesta a prueba intempestivamente por una Carta constitucional ilegítima, pero legal, finalmente. La nueva CPE resultó, en esa forma, sin observaciones, pero en la práctica sus principios se desmoronan.
Ese documento adolece de grandes vacíos y errores, pero, en general, uno de gran magnitud es su concepción que, además de idealista, en detalle se basa en un principio erróneo que es el pluralismo, principio inaplicable y que fue superado en el pasado.
Según el pluralismo, todo lo existente consta de un conjunto de principios aislados y heterogéneos irreductibles a un principio único. En efecto, esa es la base central de la actual Constitución, que se convierte en fuente de otros errores. El pluralismo es contrario al monismo, teoría filosófica que establece que todo lo existente consta de un solo principio.
Para la actual CPE, el pluralismo es el Corán que dice “esta es tu fe”. El Artículo 1 de esa Carta impone que todos en Bolivia deben ser pluralistas y todo es pluralismo, lo cual nos pone de cabeza. Según dicho artículo, Bolivia no es más una Nación, sino un Estado Plurinacional. Considera que el Estado es un ente subjetivo, sin raíces en la realidad material, porque ésta no existe. Es más, es un Estado sin Nación. Esa es una elucubración del populismo que hace veinte años clavó sus garras en Bolivia.
Según esa Farsa Magna, son pluralistas la economía, la justicia, el poder político, el lenguaje, la cultura, etc. Y todos son parte determinante en cada caso. Tal es el del Estado Plurinacional, que debe estar formado por más de treinta naciones, que no pasan de ser nacionalidades, algunas de las cuales están en desaparición.
Otro caso es el de la justicia. Rigen todas las formas de justicia por igual y no una sola, de tal forma que no se sabe cuál se va a poner en aplicación. Están vigentes la justicia comunitaria, la guaraya, la quechua, la republicana… Eso también ocurre con el lenguaje, etc.
Lo más notable es que el pluralismo dispone que en el país están vigentes comunitarismo, feudalismo, capitalismo, socialismo, populismo. Así en Bolivia se practica toda clase de sistemas económicos que luchan entre sí para imponerse. El pluralismo también está incorporado en la política, lo cual ha degenerado en populismo y ultrademocratismo, lo cual está provocando el caos. Esos problemas son, en efecto, la causa del desbarajuste general. Hasta se festeja como fecha inmutable el aniversario de la creación de esa idea, que mostró al pluralismo como fórmula mágica. Sin embargo, solo sirvió para desintegrar al país y mantenerlo en crisis.
Finalmente, como no hay un principio único en Bolivia, se ha llegado a una feroz pelea por el poder entre el presidente y el vicepresidente. Tal es la obra de la Constitución vigente que, si no es cambiada por otra que sea objetiva, nos llevará a una peor situación. Al respecto, en otros tiempos se proclamaba el lema “Viva el orden, abajo las revoluciones”. Ahora se dice lo contrario, por el pluralismo vigente.
