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Países del Golfo y Turquía piden a Trump no atacar Irán

> Los temores de que un ataque pudiera derivar en un conflicto en toda la región impulsaron el cabildeo por parte de aliados de larga data de Estados Unidos.

Arabia Saudita, Catar, Turquía y Omán instaron a Donald Trump a no lanzar ataques aéreos contra Irán en una campaña de lobby de último momento motivada por temores de que un ataque de Washington conduciría a un conflicto importante e intratable en todo Medio Oriente.
Las advertencias de caos de los aliados de larga data de EEUU parecen haber ayudado a persuadir a Trump el miércoles por la noche a posponer por el momento un ataque militar. En el caso de Arabia Saudita, su reticencia la llevó a negar a EEUU el uso de su espacio aéreo para organizar ataques.
Continuando las conversaciones, el ministro de Asuntos Exteriores de Arabia Saudita, el príncipe Faisal bin Farhan, se reunió por teléfono ayer con sus homólogos de Irán, Omán y Turquía.
Irán sigue estando políticamente apartado de los estados del Golfo, en parte debido a su continuo apoyo a su debilitada red de representantes regionales, conocida como el eje de la resistencia, y a su negativa a respaldar una solución de dos estados para Palestina, así como a las disputas sobre tres islas en el Golfo reclamadas por los Emiratos Árabes Unidos, una reclamación respaldada por el Consejo de Cooperación del Golfo.
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, también realizó una serie de visitas a capitales árabes que, según se señala, mejoraron las relaciones. El año pasado, por ejemplo, visitó Bahréin, el primer ministro iraní en hacerlo desde 2010. También viajó a El Cairo cuatro veces el año pasado en un esfuerzo por mejorar las conexiones. Ambas partes habían roto relaciones diplomáticas en 2016.
La relación saudí-iraní, que en su día fue la más tensa de Oriente Medio, lleva tres años recuperándose. Araghchi se esfuerza por ser fotografiado degustando la gastronomía local en las capitales árabes que visita.
Asimismo, todos los países del Golfo son conscientes de las perturbaciones que Irán podría causar al tráfico marítimo en esa zona.
Araghchi intentó recientemente persuadir a los países del Golfo de que Irán representa un riesgo menor para la estabilidad global que Israel, argumento que se hizo más plausible después de que Israel bombardeara Doha el pasado septiembre con la intención de matar a los negociadores de Hamás que han residido en la capital catarí durante casi una década.
Los israelíes no lograron alcanzar sus objetivos principales, pero, según se informa, mataron a cinco miembros de bajo rango del grupo.
Estados Unidos, sin haber sido informado previamente de los ataques, se disculpó directamente con el emir de Catar y ofreció nuevas garantías de seguridad para Doha, diseñadas para proteger a Catar de nuevos ataques israelíes. En aquel momento, Catar acusó a Israel de intentar sabotear cualquier oportunidad de paz en la región.
El enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, es partidario del papel autodesignado, aunque a menudo efectivo del Estado catarí como mediador global.
La base aérea estadounidense de Al-Udeid, la más grande de la región, está en Catar y, a medida que aumentaban las tensiones el miércoles, Estados Unidos retiró a personal clave de la base.
La retirada, luego de las amenazas abiertas de Teherán de atacar bases estadounidenses en la región en caso de ser atacadas, pone de relieve cómo la inmovilidad de las bases terrestres y navales estadounidenses en la región, diseñadas para proyectar su poderío, también podría ser una fuente de vulnerabilidad.
Irán afirma persistentemente que Estados Unidos ordenó a Israel que pusiera fin a su ataque de 12 días durante el verano contra el liderazgo y el programa nuclear iraníes tras el ataque iraní a la base estadounidense.
Araghchi también logró explotar el capital político que invirtió en la diplomacia llamando a líderes árabes para explicarles las razones de Teherán y la represión.
Muchos Estados resienten profundamente la injerencia de las fuerzas iraníes en Líbano, Irak y Yemen. Sin embargo, al mismo tiempo, pocos verían con buenos ojos el ejemplo de un régimen autoritario derrocado por protestas callejeras, agravadas por la caída del nivel de vida, que conduzca a una nueva transición democrática, o incluso a la fragmentación de un Estado iraní unificado.
Arabia Saudita, por ejemplo, sofocó recientemente una rebelión en el sur de Yemen que habría desmembrado el país. La cúpula militar egipcia dedica gran parte de su energía a reprimir las demandas de reformas en materia de derechos humanos.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Catar, Majed al-Ansari, sostuvo a los periodistas el martes: “Los grandes desafíos en la región, y estamos hablando de desafíos internos y externos en diferentes países, requieren que todos volvamos a la mesa de negociaciones”.
El ministro de Asuntos Exteriores turco, Hakan Fidan, ha hecho un llamamiento al diálogo. “Esperamos que Estados Unidos e Irán resuelvan este asunto entre sí, ya sea mediante mediadores, otros actores o diálogo directo. Seguimos de cerca estos acontecimientos”, manifestó. (The Guardian)

 

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