El Gobierno de Brasil intensificó las medidas de fiscalización en estaciones de servicio y distribuidoras para contener incrementos injustificados en los precios de los carburantes, motivados por la volatilidad del petróleo ante el conflicto entre Estados Unidos e Irán.
El ministro de Planificación y Presupuesto, Bruno Moretti, aclaró que la iniciativa busca evitar abusos comerciales sin imponer un control de precios, respaldada por la «Operación Carga Pesada» que ya generó multas millonarias y la apertura de decenas de procesos administrativos.
Para mitigar el impacto sobre la inflación y el transporte de alimentos, la administración del presidente Luiz Inácio Lula da Silva mantendrá el subsidio al diésel y ratificó que el abastecimiento para el mes de octubre se encuentra plenamente garantizado.
Asimismo, el Ejecutivo eliminó excepciones para alzas no justificadas, fijando sanciones económicas severas contra las empresas que infrinjan la normativa vigente. (Xinhua-News-Agency)
