El embajador ruso Vassily Nebenzia calificó ante el Consejo de Seguridad de la ONU la captura de Nicolás Maduro como un acto de «bandidaje internacional».
Según Moscú, la acción de EE. UU. busca el control de los recursos naturales y el resurgimiento del neocolonialismo, amenazando con devolver al mundo a una era de caos e injusticia.
Rusia y los países del bloque BRICS exigieron la liberación inmediata del mandatario venezolano, quien se declaró inocente en Nueva York.
Mientras el Kremlin advirtió sobre las ambiciones hegemónicas de Washington, la Unión Europea mantuvo una postura dividida y moderada, evitando condenar o apoyar explícitamente la intervención. (Agencias)
