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ATROFIA MUSCULAR

Lic. Jaime Julio Ticona Pardo – Fisioterapeuta y Kinesiólogo U.M.S.A. – Ref. 72556224

 

El músculo es un tejido «metabólicamente de alto costo y riesgo»; si el cuerpo siente que la musculatura no está siendo usada, buscará ahorrar energía deshaciéndose de él. A este proceso lo llamamos atrofia muscular.

CAUSAS

La atrofia muscular es la pérdida de “masa y fuerza muscular”, causada por falta de uso, envejecimiento, desnutrición, o por enfermedades neurológicas/sistémicas (patológica y neurogénica) como la AME (Atrofia Muscular Espinal). Se caracteriza por debilidad, encogimiento muscular y puede afectar la movilidad, el habla y la respiración, requiriendo rehabilitación y tratamientos específicos según la causa, que puede variar desde una lesión nerviosa hasta trastornos genéticos como la AME, que no tiene cura pero sí tratamientos para mejorar la calidad de vida.

TIPOS DE ATROFIA MUSCULAR

 

LA ATROFIA FISIOLÓGICA

Es causada por no usar los músculos lo suficiente. Este tipo de atrofia a menudo se puede revertir con ejercicio y una mejor nutrición.

SEDENTARISMO RUTINARIO

Las personas más afectadas son aquellas que tienen trabajos que requieren estar sentados, por periodos prolongados, generando problemas de salud que limitan el movimiento, o disminución en los niveles de actividad.

POSTRACION EN CAMA

Aquellas personas que por una u otra razón, no pueden mover las extremidades debido a un ataque cerebrovascular u otra enfermedad cerebral.

FACTOR GRAVITACIONAL (GRAVEDAD CERO)

Aquellas personas que se encuentran en lugares donde no hay gravedad, como por ejemplo los astronautas durante los viajes al espacio o en los periodos de entrenamiento dentro de las cápsulas antigravitacionales.

LA ATROFIA PATOLÓGICA

Puede ser causada por envejecimiento, inanición y enfermedades, tales como el síndrome de Cushing (debido al uso elevado de medicamentos llamados corticosteroides o tener glándulas suprarrenales hiperactivas).

 

LA ATROFIA NEUROGÉNICA

Es el tipo más grave de atrofia muscular. Puede deberse a una lesión, o una enfermedad, en los nervios que se conectan a los músculos. Este tipo de atrofia muscular tiende a suceder más repentinamente que la atrofia por desuso.

Algunos ejemplos de enfermedades que afectan los nervios que controlan los músculos:

  • Esclerosis lateral amiotrófica (ELA o enfermedad de Lou Gehrig)
  • Daño a un solo nervio, como el síndrome del túnel carpiano
  • Síndrome de Guillian-Barré
  • Daño a los nervios causado por una lesión, diabetes, toxinas o alcohol
  • Polio (poliomielitis)
  • Lesión de médula espinal

Aunque algunas personas se pueden adaptar a la atrofia muscular, incluso una atrofia muscular menor causa algo de pérdida de movimiento o fuerza.

Otras Causas De Atrofia Muscular Pueden Incluir:

  • Quemaduras
  • Terapia prolongada con corticosteroides
  • Desnutrición
  • Distrofia muscular y otras enfermedades de los músculos
  • Osteoartritis
  • Artritis reumatoidea

PREVENCIÓN DE LA ATROFIA MUSCULAR

La atrofia muscular no es solo una cuestión estética; es una pérdida de funcionalidad que afecta el equilibrio, el metabolismo y la independencia. Para prevenirla, debemos atacar tres frentes: estímulo mecánico, soporte metabólico y recuperación.

  1. El Pilar del Movimiento: Entrenamiento de Resistencia

El músculo solo se mantiene si recibe una señal de «sobrecarga». No basta con caminar; es necesario desafiar la fibra muscular.

Entrenamiento de fuerza progresivo:

Utiliza pesas, bandas elásticas o tu propio peso. La clave es la sobrecarga progresiva: aumentar ligeramente el peso o las repeticiones cada dos semanas.

Ejercicios multiarticulares:

Prioriza movimientos que involucren grandes grupos musculares.

Sentadillas (Squats):

Fundamentales para la musculatura de sostén.

Flexiones (Push-ups):

Para la cadena anterior y estabilidad escapular.

Remo:

Crucial para la postura y la musculatura de la espalda.

Contracciones Isométricas:

Si tienes una lesión que impide el movimiento articular, mantén la contracción del músculo sin mover la articulación (por ejemplo, apretar el muslo contra la cama). Esto frena la atrofia en periodos de inmovilización.

 

  1. Nutrición: El Ladrillo de la Estructura

Sin la «materia prima» adecuada, el ejercicio puede volverse catabólico (destructor de músculo).

Proteína de alta calidad:

Asegura una ingesta de entre 1.2 y 1.5 g de proteína por kilo de peso corporal al día. Distribúyela en todas tus comidas.

Vitamina D y Omega-3:

Estos nutrientes actúan como moduladores de la inflamación y mejoran la síntesis proteica en el músculo.

Hidratación:

Un músculo deshidratado es más propenso a microlesiones y rinde menos.

  1. Estrategias en Casos de Lesión o Cirugía

Si no puedes moverte debido a una cirugía o dolor agudo, la kinesiología moderna ofrece herramientas clave:

Electroestimulación (EMS):

El uso de corrientes eléctricas para generar contracciones involuntarias ayuda a mantener el tono muscular cuando el cerebro no puede enviar la señal (inhibición artrogénica).

BFR (Blood Flow Restriction):

Entrenamiento con restricción del flujo sanguíneo. Permite ganar fuerza usando cargas muy ligeras (20% de tu máximo), ideal para fases de rehabilitación temprana.

Movilización Temprana:

El reposo absoluto es el mayor enemigo. «Tan pronto como sea seguro, muévete».

  1. El Factor Invisible: El Descanso

El músculo no crece ni se repara durante el ejercicio, sino durante el sueño profundo. La falta de sueño eleva el cortisol, una hormona que degrada el tejido muscular para obtener energía rápida.

“EL MOVIENTO ES PARTE ESENCIAL PARA MANTENER UNA VIDA ACTIVA”

Lic. Jaime Julio Ticona Pardo Fisioterapeuta Kinesiólogo – UMSA   Ref. 72556224

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