El país fue empobrecido en los últimos 20 años. En la era del Socialismo del Siglo XXI. Es que mataron a la gallina de los huevos de oro. Nos referimos al agotamiento de los recursos gasíferos. Por consiguiente, no tiene ni la salud completa. Pero algunos, aprovechando esa situación, se enriquecieron, mediante el dudoso manejo de las arcas fiscales. Resultaron siendo los nuevos ricos. Con poder político, además. La mayoría ha continuado inmersa, en la pobreza y extrema pobreza.
Marcaron inclusive una elevada canasta familiar. Una tremenda escasez de artículos de consumo. Con precios exorbitantes. Que perforaron el bolsillo de los sectores populares. Situación que debe ser regularizada por quienes actualmente lideran el nuevo ciclo político. Buscando, en lo posible, configurar un gobierno democrático. Aplicando políticas que permitan mejores condiciones de vida, para el ciudadano común, en particular. Que no exige igualdad, sino un futuro llevadero. Basta de golpes que le hayan propinado los gobiernos de turno.
Hoy vivimos pendientes del respaldo externo del mundo libre. El propósito es salir de la “cloaca” en la que nos dejaron los últimos gobiernos. Pero ciertos desubicados, que no conocen la realidad nacional, menos el sufrimiento del pueblo, tratan de obstruir su curso. El mundo socialista nada tiene que ofrecernos. Sus problemas son mucho mayores que los nuestros. Mientras los vecinos más próximos, sin mencionar nombres ni tendencias políticas, se han propuesto renovar sus pertrechos bélicos. Adquirirán aviones F-16, tanques de guerra, lanza cohetes y otros instrumentos. Se ve que poseen suficientes recursos económicos.
Acá no tenemos posibilidades para crear empleos. Mucho menos para encarar la adquisición de combustibles. Estamos inmersos en una “pobreza franciscana”. Ello se advierte a la legua. Por cuanto se requiere de inversión privada extranjera para superar esta realidad. Solo el esfuerzo interno no será suficiente. No nos permitirá avanzar. A donde lleguemos mañana, dependerá de cómo demos hoy el paso decisivo. Nos toca reconstruir Bolivia en una unidad inquebrantable. Despojándonos de colores políticos e inquietudes ideológicas. Obrando con humildad por Bolivia. ¡Solo por Bolivia!
Los izquierdistas, que manejaron la cosa pública últimamente, cuestionan la apertura a la inversión extranjera. Creen que ella solo se limitará a saquear nuestros recursos naturales y nos dejará los despojos. Prefieren que el país continúe postergado en sus propósitos de crecimiento. Prefieren que los bolivianos continúen manejando la cacerola vacía. Pero otros vecinos se han potenciado económicamente con el concurso externo. Son excelentes exportadores de sus materias primas y reciben cuantiosos ingresos. Muchos de nuestros compatriotas, particularmente jóvenes, migraron a esas naciones, en busca de un futuro mejor. Parece que les está yendo bien.
En suma: solo con la apertura a la inversión extranjera, lograremos vencer la crisis económica que nos legaron los regímenes de tinte socialista.
El país fue empobrecido
Severo Cruz Selaez
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