En las elecciones generales de agosto pasado, el pueblo boliviano, mayoritariamente votó por dos opciones opositoras al régimen del MAS que gobernó el país casi dos décadas, determinando el fin del ciclo populista, y el retorno de la política a un régimen de libertades democráticas, como han propuesto en su campaña los ganadores del balotaje.
Por primera vez en la historia de la República de Bolivia, como señala nuestra Constitución, gobernaron dos presidentes socialistas. Evo Morales se declaró marxista-leninista, socialista-comunista en foros internacionales, y el presidente saliente Luis Arce Catacora, que siguió la orientación y las políticas de gobierno de ese corte, también se declaró socialista de corte marxista en conferencias y foros internos. Ambos gobernantes en un largo régimen calificado de populista, pusieron de cabeza las instituciones del Estado y acabaron dejando al país en grave crisis económica, social y política.
Con el método de “evaluación por resultados” analizamos al régimen que, luego de un largo gobierno, deja el poder, por voluntad del pueblo en las urnas y ya no en las calles. Recordemos que en octubre-noviembre de 2019, luego del escandaloso fraude en las elecciones generales de ese año, sectores sociales urbanos salieron a las calles en protesta durante 21 días, y lograron la renuncia del entonces presidente Morales Aima, que ejercía el poder por tres períodos consecutivos, pese a que la CPE puesta en vigencia por el mismo régimen, solo permite dos. La ambición desmedida de poder llevó a Morales Aima a pretender una cuarta gestión, lo que produjo su caída.
El gobierno de la señora Jeanine Añez duró poco más de diez meses. Y asumió el poder el que fuera por doce años ministro de Economía del régimen, Arce Catacora, que nada cambió del largo gobierno de Morales Aima, siguiendo la línea del socialismo al Siglo XXI. Pero luego de cinco años, y los anteriores catorce de Morales Aima, deja el gobierno en medio de penurias al pueblo, por la alta tasa de inflación, falta de dólares en el mercado financiero y en el Banco Central de Bolivia, escasez de combustibles y deterioro económico y social de la población.
Si bien en los años setenta y ochenta del pasado siglo, se dieron gobiernos de izquierda, como el del general Juan José Torres y el de la Unidad Democrática Popular (UDP), presidida por Hernan Siles Zuazo, en los que abiertamente participaron los partidos y corrientes ideológicas de la izquierda y el socialismo marxista, su acomodo ideológico fue más de discurso que de realidad. El de Torres duró muy poco, mientras que el gobierno de Siles Zuazo tuvo que acortar su período constitucional por un año, debido a la hiperinflación que afectó al país.
Las ideas del socialismo marxista llegaron al país, a fines de los años veinte del Siglo XX, bajo influencia del comunismo chileno, al que estuvo vinculado el Partido de la Izquierda Revolucionaria (PIR), y de México, de la IV Internacional del trotskismo del Partido Obrero Revolucionario (POR), y otros grupos que seguían las diversas corrientes del socialismo-comunista, que se dieron en el mundo, como los “castristas”, “guevaristas”, “chinos”, etc.
Hubo presencia de grupos comunistas en el país especialmente a partir de la minería nacionalizada en la empresa Comibol, cuyos sindicatos tenían fuerte influencia en la Central Obrera Boliviana (COB) y la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB). Ya antes con la Revolución Nacional, en la que se creó la COB, los trabajadores organizados, fueron co-gobierno durante los primeros dos gobiernos del MNR. Pero fueron alejándose del nacionalismo revolucionario hacia las corrientes comunistas y trotskistas, hasta comprometerse en la caída del último gobierno de la Revolución Nacional, en noviembre de 1964. Se inició el ciclo militar de gobiernos, de 18 años.
Hoy, luego del cambio de gobierno que se inicia hoy, las corrientes populistas al socialismo, en escaso número, sólo hacen declaraciones reclamando unos su presencia en el gobierno y otros, más radicales, amenazando al nuevo gobierno con medidas de fuerza.
Una vez más ha fracasado la izquierda en el ejercicio del poder del Estado, y otra vez deja el país en crisis económica, social, institucional y moral.
El autor es Abogado Politólogo, escritor y docente universitario.
