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Oídos sordos y asuntos candentes

Por la situación económica y política actual, que angustia a la población, el Estado Plurinacional necesita un fondo financiero inicial de alrededor de seis mil millones de dólares para atender sus necesidades primordiales y seguir existiendo. Es lo que requiere con urgencia Bolivia para salir de la profunda crisis a la que fue conducida por los gobiernos del MAS en veinte años de uso y abuso del poder político estatal.
Reiteramos que nuestro país necesita inicialmente esa cantidad de dólares para satisfacer las necesidades básicas de la población y para atender obligaciones externas, como el pago de préstamos anteriores. La situación se agrava porque para salir del estado tan crítico se necesita medidas oportunas y acertadas, por parte del próximo gobierno que comenzará en noviembre próximo.
Pero la cuestión se complica debido a que, por un lado, la economía interna está en ruinas (excepto una pequeña minoría) y, por otro, es difícil conseguir ayuda financiera en grandes volúmenes en el extranjero. Al respecto, cuesta entender cómo nuestro país ha podido caer en ese estado calamitoso, cuando ha recibido enormes cantidades de recursos económicos durante la etapa de bonanza económica, por la venta de gas, principalmente. Después del derroche impune de ese dinero por gobiernos “masistas”, hoy el país anda pidiendo ayuda, que no es otra cosa que limosna. Por ello, la solución para semejante problema demandará mucho esfuerzo de parte de gobernantes y gobernados.
En tal sentido, desde este órgano de prensa, particularmente en los últimos años, se señaló hasta el cansancio la debacle del aparato productor del país, y el derroche de los fondos que llegaban por exportación de gas y otros. Nadie hizo caso a las advertencias y hasta se lanzó presiones indirectas contra este periódico para acallarlo. Lamentablemente, todas las campañas de concienciación realizadas al respecto, cayeron en saco roto y la crisis se agravó porque los gobernantes “masistas” carecían de capacidad para reaccionar adecuadamente ante el caos que se anunciaba.
Finalmente, se señaló con claridad que el país estaba al filo del abismo, advertencia que también fue recibida con oídos sordos, debido a la soberbia de la cúpula gobernante del MAS. Solo el pueblo percibió la crisis que se venía encima y salió a las calles en noviembre de 2019, poniendo en fuga a los caudillos Evo Morales y Álvaro García Linera que, empero, dejaron al país en un estado de ruina jamás conocido. Sin embargo, la desgracia continuó con siguientes gobiernos y se llegó al presente con una perspectiva incierta.
Pero el pueblo mantiene la esperanza de que la situación crítica actual cambie con nuevos gobernantes que entiendan lo que está pasando en el país. Y en caso de adoptar medidas acertadas, las recibirá con satisfacción y les brindará el apoyo necesario e inmediato.

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