En Santa Cruz de la Sierra, como en muchas regiones de Bolivia, la violencia infantil y escolar es un fenómeno que preocupa profundamente a la sociedad y a las instituciones educativas.
La psicoterapeuta clínica, Tatiana Mercado Tellería, en entrevista con EL DIARIO aportó una perspectiva analítica sobre estas problemáticas.
Explicó que “la violencia está mucho más pronunciada y se ve mucho más por la accesibilidad que tienen los niños y los jóvenes a las redes sociales y al internet, donde tienen acceso a información en tiempo real, eso hace mucho daño”.
Mercado Tellería se mostró contraria a la práctica común de dar celulares a niños de apenas 3, 4 o 5 años para “distraerlos”, porque afirma que “hay un juego agresivo que están sacando del mercado, eso enseña agresividad a los niños que no tienen la suficiente inteligencia emocional como para manejar su conducta y diferencias entre personas”. Con este argumento, señaló cómo la exposición temprana a estímulos violentos afecta el desarrollo emocional y social de los niños.
Mercado profundizó en la raíz familiar de este fenómeno, “la violencia no solo repercute en los colegios, sino que viene desde las familias. La raíz de la indisciplina de un niño, sus bajas notas, es la familia”. Para ella, “los niños y los jóvenes no tienen muchas veces cómo expresar sus temores y disconformidades, lo hacen en el colegio y lo peor es que lo hacen contra sus pares”.
Estas afirmaciones destacan la importancia de abordar no solo las consecuencias visibles de la violencia escolar, sino también sus causas emocionales y sociales, en las que la familia tiene un papel determinante.
Sobre la respuesta institucional indicó que “se debe identificar cuáles son las causas y conocer por qué en el colegio se presentan esas manifestaciones y no en sus casas. Existe mucha deficiencia en todo el sistema académico, abandono de parte de los dueños de los colegios particulares y en los fiscales de los directores. Se tiene que tomar más en serio la labor de profesor y director, porque existen las instituciones a las que se pueden acudir, pero no se las toma en cuenta”.
Además, Mercado sostuvo que “se debe hacer un trabajo interdisciplinario entre el colegio, la familia y la comunidad, sería un avance importante en este tema”. Enfatizó que la mejora en la convivencia escolar solo será posible con una articulación real que involucre a todos los actores.
Durante cinco años de experiencia en un colegio cruceño, nuestra entrevistada implementó acciones que lograron disminuir la violencia y mejorar el rendimiento académico.
Contó que “se organizaron brigadas, donde los mismos alumnos podían autorregular su conducta y denunciar situaciones de riesgo. Aquel joven que denuncia suele salir perdiendo, por eso se trabajó en autorregulación y resignificación emocional”.
Puntualizó que “se debe capacitar a los profesores para que puedan corregir positivamente, hacer trabajos de conciliación y acompañar emocionalmente a los alumnos. La violencia es una conducta aprendida y por eso puede desaprender con trabajo integral y constante apoyo de todos los actores”.
Su experiencia demuestra que con voluntad, recursos y compromiso conjunto es posible transformar el entorno escolar.
En palabras de Mercado, “se debe tomar conciencia de que a los jóvenes y niños hay que acompañarlos, no desvalorizar sus emociones y sentimientos. La desintegración familiar por temas económicos hace que los niños y jóvenes estén a su libre albedrío”. (Santa Cruz, EL DIARIO)
Santa Cruz
Solo un trabajo conjunto puede reducir el índice de violencia en los colegios
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