Durante el Snapdragon Summit 2025, Qualcomm presentó su visión de futuro: una inteligencia artificial integrada en cada dispositivo, capaz de conocer al usuario a fondo y actuar como un asistente personalizado. Más allá de los nuevos chips, el foco estuvo en la llamada “IA agéntica”, una tecnología que promete anticiparse a las necesidades individuales y ejecutar tareas cotidianas como organizar el calendario, gestionar redes sociales o incluso ayudar en la cocina.
Cristiano Amon, CEO de Qualcomm, explicó que esta IA no se limitará al celular. Dispositivos como relojes, auriculares o gafas funcionarán de forma autónoma, recopilando datos desde el “borde” —el entorno inmediato del usuario— para procesarlos en la nube. El objetivo es que la IA se convierta en una extensión del cuerpo y la mente, capaz de tomar decisiones en nombre del usuario.
Aunque los ejemplos aún son preliminares, la industria tecnológica apuesta por convertir asistentes como ChatGPT o Gemini en herramientas rentables y omnipresentes. A pesar de los desafíos económicos y técnicos, el potencial es enorme: una IA que se adapta, aprende y acompaña al usuario en todo momento.
En palabras de Amon, “será la tecnología más personal que jamás haya existido”.
Qualcomm apuesta por una IA personalizada y dispositivos más inteligentes
Durante el Snapdragon Summit, las gafas inteligentes fueron protagonistas en múltiples ejemplos, aunque Qualcomm no incluyó en sus demostraciones las nuevas gafas de Meta, a pesar de que usan sus procesadores AR 1.
El concepto de “agente” se ha convertido en tendencia dentro de la inteligencia artificial generativa. Se trata de sistemas capaces de navegar por aplicaciones y sitios web, tomar decisiones y completar tareas siguiendo instrucciones del usuario. En entornos multiagente, cada uno se encarga de una parte del proceso, coordinándose mediante IA. Un ejemplo mostrado por Qualcomm fue un asistente de cocina que analiza ingredientes disponibles y preferencias de los invitados para sugerir recetas personalizadas.
Según Qualcomm, la clave está en crear perfiles seguros del usuario, basados en sus hábitos e intenciones, que se actualizan constantemente. Esto permite respuestas más precisas y adaptadas en tiempo real.
En cuanto al hardware, los nuevos procesadores Snapdragon integran unidades de procesamiento neuronal (NPU) que mejoran el rendimiento de la IA sin afectar otras funciones del dispositivo. La NPU Hexagon del Snapdragon 8 Elite Gen 5 es un 37 % más rápida que su antecesora, y el modelo X2 Elite Extreme para ordenadores alcanza hasta 80 TOPS, duplicando la potencia de la generación anterior.
Estas mejoras permiten funciones avanzadas como el procesamiento de vídeo más eficiente, ajustes automáticos de color y brillo, y edición de imágenes en tiempo real, como eliminar reflejos de forma precisa. Todo apunta a una nueva era de dispositivos que aprenden del usuario y ofrecen experiencias cada vez más personalizadas.
La nueva generación de chips de Qualcomm impulsa una IA más integrada y personalizada
La nueva unidad de procesamiento neuronal (NPU) de Qualcomm permitirá ejecutar en el propio dispositivo modelos avanzados como ModelBest, una IA agéntica con capacidad de aprendizaje continuo y memoria de conversaciones anteriores. Esta inteligencia artificial podrá interactuar directamente con aplicaciones, archivos y funciones del dispositivo, como la ubicación, las fotos o las redes sociales, para realizar tareas como clasificar imágenes, publicar contenido o generar respuestas automáticamente.
Aunque muchas funciones se procesan localmente gracias a la NPU, las tareas más complejas seguirán dependiendo de la nube, lo que exige una conectividad potente. Por eso, los nuevos chips incluyen soporte para WiFi 7 y 5G, y Qualcomm ya anticipa que el 6G será clave para esta evolución, aunque su llegada podría retrasarse hasta 2030.
Para las empresas, esta tecnología representa una oportunidad para automatizar procesos. En el ámbito doméstico, promete facilitar rutinas y ofrecer nuevas formas de entretenimiento. Sin embargo, su impacto dependerá de cómo los desarrolladores y fabricantes aprovechen el potencial de estos chips y de qué usos consideren valiosos los propios usuarios.
