Los bolivianos no son enemigos. Obviamente que difieren, por sus tendencias ideológicas. Como en cualquier sitio civilizado. Ello no quiere decir que estén enguerrillados. Las ideas y los ideales, son sustentados, debatidos y tolerados, en un escenario apropiado. Sin lastimarse con agresiones verbales, sino cotejando propuestas y proyectos. Sin adjetivaciones que hieren la dignidad de las personas, sino con respeto, con conocimiento y consideración, que el caso amerita. Sin utilizar vocabulario “florido” y de bajeza. Tomando en cuenta que las heridas tardan en sanar. Sangran por vida, en política particularmente. La historia nos ofrece valiosas lecciones al respecto.
Los bolivianos se necesitan, unos y otros. Sin regionalismos ni cosas parecidas. Hoy más que nunca. Ahora que el flagelo de la inflación ajusta el cinturón. Ahora que se requiere el reencuentro para recuperar la paz, la certidumbre y la esperanza, con soluciones inmediatas ante la debacle económica. Ahora que es apremiante empujar la carreta del Estado hacia un destino mejor. Se necesitaron, recordemos, para defender la soberanía e integridad territorial, en el pasado mediato, obviando diferencias. De tales conflictos surgieron los héroes que honraron la imagen de la Patria. Sin exigir premio alguno.
Llegará el momento en que todos los bolivianos, sin excepción, tendrán que ser convocados, para salvar a la Patria, que desfallece, como consecuencia de la crisis económica, que fue provocada por cálculo político. Para reconstruir la estabilidad política y económica, que exige la historia. A 43 años de la restitución democrática, indudablemente. Había gente, en el pasado inmediato, que decía, quienes quieren irse del país, que se vayan. Hoy tenemos que retenerlos, ofreciéndoles mayores oportunidades. Los tiempos cambian, sin duda.
Se tendrá que imponer la libertad, como corolario del sistema democrático. Sin persecuciones a quienes piensan diferente. A quienes discrepan con la gestión gubernamental. A quienes sustentan la verdad histórica. A quienes no tergiversan la realidad. Actitud que honraría la memoria de los hombres y de las mujeres que derrotaron a los conculcadores de la libertad y posibilitaron el retorno de la democracia. Lo contrario ratificaría las prácticas autoritarias.
Nuestro país es diverso en lo cultural. Riquísimo en recursos naturales. Pero rebelde desde sus orígenes. La rebeldía hizo que a su líder más representativo lo expusieran colgado en un farol. Sea lanzado al ostracismo quien hizo las transformaciones más profundas de la historia. Que contribuyera al acortamiento del mandato constitucional de un régimen populista. He ahí algunos episodios que empañaron la historia Patria. Hechos que nos deberían llamar a la reflexión, para no incurrir en torpezas. Un paso en falso nos provocaría una caída estrepitosa. No habría que repetir tales despropósitos.
En suma: la unidad será el instrumento determinante para que Bolivia, se movilice hacia los derroteros de la estabilidad política y económica, sea quien fuere el próximo gobierno, por el bien común. ¡Ojalá Dios quiera!
No son enemigos
Severo Cruz Selaez
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