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Censura al pensamiento y a la libertad de expresión

Gonzalo Peñaranda Taida

Es propio de los regímenes atrabiliarios censurar el pensamiento y la libertad de expresión, pero es igual de abominable cuando tal censura proviene de los mismos medios de comunicación.
La sociedad se mueve en función de multitud de intereses, ya sean económicos, políticos, culturales, religiosos, etc., de ahí que es muy difícil asegurar que los medios de comunicación estén al margen de estos fenómenos.
Recuerdo que en la sala de ingresos del edificio de “Los Tiempos” en Cochabamba existe o existía una placa en la que está sellado un pensamiento de Demetrio Canelas, fundador de ese periódico, que expresa: “Este no es un periódico imparcial, es un periódico independiente”, a mayor sinceridad y honestidad periodística no podría aspirarse.
Desde luego, que “Los Tiempos” tenía una visión filosófica del universo y una línea política definida con las que se identificaba firmemente.
En viejos tiempos, en Sucre se encontraban enfrentados acremente dos periódicos, “La Mañana”, de tendencia liberal, fundado por mi tío abuelo Claudio Peñaranda, (poeta laureado, diputado liberal y exdirector de EL DIARIO, prestigioso Decano de la Prensa Nacional) versus “La Industria”, periódico sustentado por el Partido Republicano.
Hubiera sido ingenuo pensar que los artículos de personajes del Partido Liberal hubieran sido admitidos en “La Industria” o escritos de militantes del Partido Republicano aceptados en “La Mañana”.
De ahí que para evitar que un periódico se convierta en verdugo del pensamiento y de la expresión, sería deseable que los órganos de prensa en el mundo proclamen ética y límpidamente que abren sus páginas a todo escrito que se identifica con los valores y principios que los sustenta. Así se evitarían confusiones y engaños al lector, tema sobre el que existe infinidad de ejemplos.
Lo otro, actuar con dobles, divulgando falsa “imparcialidad” y seleccionando con un cernidero el pensamiento ajeno que no es de su agrado o interés particular, es caer en el mismo actuar de los gobiernos totalitarios.

El autor es jurista.

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