Israel desató ayer su amenazada ofensiva terrestre en la Ciudad de Gaza, enviando tanques y vehículos blindados controlados a distancia llenos de explosivos a sus calles, desafiando las críticas internacionales y las conclusiones de una comisión de la ONU de que estaba cometiendo genocidio en el territorio palestino.
“Gaza está en llamas. Las Fuerzas de Defensa de Israel están atacando la infraestructura terrorista con mano de hierro”, escribió el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, en X al iniciarse el ataque en la madrugada. “No cejaremos hasta completar la misión”, agregó.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó que los objetivos de la ofensiva eran “derrotar al enemigo y trasladar a la población”, omitiendo mencionar la liberación de los rehenes israelíes restantes, un objetivo de guerra constantemente declarado hasta la fecha. Familiares de los rehenes y sus partidarios protestaron ayer cerca de la residencia de Netanyahu en Jerusalén, acusándolo de abandonar a sus seres queridos.
El secretario general de la ONU, António Guterres, sostuvo que estaba claro que Israel no tenía ningún interés en una solución pacífica.
“Israel está decidido a llegar hasta el final y no está abierto a una negociación seria para un alto al fuego, con consecuencias dramáticas desde el punto de vista de Israel”, señaló Guterres.
Oficiales de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron que dos divisiones participaban en el avance terrestre hacia el centro de la ciudad de Gaza, y una división la rodeaba. Estimaron que la fuerza invasora se encontraría con hasta 3.000 combatientes de Hamás y aliados, además afirmaron que las fuerzas israelíes avanzarían con cautela.
“Es un proceso gradual. No es una cuestión de blanco o negro. Ayer se dio un gran paso adelante… en las operaciones sobre el terreno”, declaró un oficial de las FDI. “Esta fase se define por una maniobra coordinada y gradual que combina inteligencia precisa, fuerzas aéreas y terrestres dirigidas al bastión central de Hamás y con el objetivo de desmantelar su control en esta zona”.
Algunas de las principales armas empleadas en la ofensiva son vehículos blindados de transporte de personal de modelo antiguo, modificados para su control remoto y cargados con explosivos. Según informes israelíes, se dirigen hacia presuntas posiciones de Hamás y son detonados.
El Ministerio de Salud de Gaza informó ayer por la tarde que 59 personas habían muerto y 386 habían resultado heridas en las últimas 24 horas, lo que eleva el número oficial de palestinos fallecidos tras casi dos años de guerra a casi 65.000. Se teme que la cifra real sea significativamente mayor.
El ataque terrestre se lanzó el día en que un panel de expertos en derechos humanos de la ONU publicó un informe, acusando a Israel de cometer genocidio.
“Está claro que existe una intención de destruir a los palestinos en Gaza mediante actos que cumplen los criterios establecidos en la convención sobre genocidio”, sostuvo Navi Pillay, presidenta de la comisión de investigación sobre el territorio palestino ocupado e Israel.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel rechazó el informe de la comisión calificándolo de “distorsionado y falso”.
Sin embargo, el país se enfrentaba a la amenaza de un creciente aislamiento al proseguir con su ofensiva. Este miércoles, la Comisión Europea debía presentar un plan a los Estados miembros para imponer “medidas que presionen al gobierno israelí para que cambie de rumbo en la guerra de Gaza”, según declaró la jefa de política exterior de la UE, Kaja Kallas.
“La ofensiva terrestre de Israel en Gaza empeorará aún más una situación ya desesperada”, dijo Kallas, indicando que “significará más muerte, más destrucción (y) más desplazamientos”.
“Suspender las concesiones comerciales e imponer sanciones a ministros extremistas y colonos violentos sería una clara señal de que la UE exige el fin de esta guerra”, afirmó.
Netanyahu intentó preparar al país para un mayor aislamiento económico en un discurso el lunes en el que señaló que tendría que “adaptarse a una economía con características autárquicas”, sugiriendo que tendría que ser más autosuficiente con menos opciones comerciales.
Los residentes de la Ciudad de Gaza informaron de una noche de intensos bombardeos antes del inicio del ataque terrestre. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) creen que el 40% del millón de habitantes de la Ciudad de Gaza y sus alrededores se marchó tras las órdenes de traslado israelíes. Israel advirtió a los que aún permanecen, que sigan la orden y escapen hacia el sur.
Según datos de la ONU, 140.000 personas huyeron de la Ciudad de Gaza hacia el sur durante el último mes. Tess Ingram, portavoz de Unicef, la agencia de la ONU para la protección de la infancia, detalló que no había refugio seguro para la población desplazada.
“Es inhumano esperar que casi medio millón de niños, maltratados y traumatizados por más de 700 días de conflicto implacable, huyan de un infierno y acaben en otro”, explicó Ingram a los periodistas desde al-Mawasi, un extenso y superpoblado campamento de tiendas de campaña en la costa sur de la Franja de Gaza.
“La gente realmente no tiene otra opción: permanecer en peligro o huir a un lugar que también saben que es peligroso”, señaló Ingram.
El portavoz en árabe de las FDI, coronel Avichay Adraee, anunció: “Las FDI han comenzado a desmantelar la infraestructura terrorista de Hamás en la ciudad de Gaza”.
“La ciudad de Gaza es una zona de combate peligrosa. Permanecer en la ciudad te pone en peligro”, sostuvo en redes sociales.
Cuando se supo de las operaciones terrestres el martes por la mañana, Netanyahu asistía a una audiencia de su juicio por corrupción en un tribunal de Tel Aviv y utilizó la ofensiva como argumento para no poder asistir a las largas o frecuentes sesiones judiciales. Sus críticos llevan mucho tiempo argumentando que prolongó la guerra de Gaza para posponer las elecciones, mantenerse en el cargo y, de este modo, preservar su inmunidad legal.
El asalto terrestre se lanzó inmediatamente después de una visita de dos días del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien había prometido un apoyo “inquebrantable” de Estados Unidos a Israel.
Una vez lanzada la ofensiva terrestre, Donald Trump culpó a Hamás y señaló a los periodistas en la Casa Blanca que los militantes tendrían que pagar “un infierno” si utilizaban a los rehenes sobrevivientes como escudos humanos durante el asalto. (The Guardian)

