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Riesgo moral: nadie se hace responsable

Jhonny Vargas

El riesgo moral masista, corresponde a un comportamiento oportunista e irresponsable, donde una de las partes, en este caso el régimen dictatorial, busca su propio beneficio a costa de que la oposición no pueda observar o estar informada de la conducta irresponsable del gobierno que está a punto de salir del poder. Ni las reservas internacionales de oro se han salvado de la angurria de poder masista. El ministro de Economía, Carlos Montenegro, afirmó que el BCB, hizo “ventas adelantadas de oro”, supuestamente para garantizar las importaciones de combustible y mantener los subsidios, para conseguir dólares y acceder a diferentes créditos internacionales. Dicen que el gobierno garantiza el pago del servicio de la deuda por el oro empeñado, para que posteriormente el preciado metal, vuelva a las reservas internacionales netas, es decir aquí nadie se hace responsable de nada.

Evo Morales, Luis Arce Catacora, Carlos Montenegro, actuaron de manera irresponsable, buscando su propio beneficio, asumiendo que no tendrán que asumir todas las consecuencias negativas de sus acciones, ya sea por la falta de control o por la protección judicial, que les ofrece su posición de autoridades, o la protección por parte del sistema perverso en el que operan con impunidad, sin hacerse cargo de la responsabilidad por la función pública. Este fenómeno puede manifestarse en la corrupción gubernamental, o en la toma de decisiones arbitrarias, que benefician solo al poder y al partido gobernante, a expensas del interés público. Pero nadie se hace responsable, dejan un Estado en completa bancarrota, dejan hipotecado el futuro de las próximas generaciones, dejan un estado de cosas en completa destrucción, económica, política y cultural. Y lo “bonito” de todo esto es que nadie se hace responsable y se niegan a asumir su culpabilidad.

Un sistema democrático, con instituciones fuertes y funcionarios responsables, puede ayudar a mitigar el riesgo moral. La causa fundamental del “riesgo moral” se debe al comportamiento inmoral de las autoridades políticas y administrativas, desde una perspectiva social. Aquí nadie se salva, pues ministros, gobernadores y alcaldes, actúan sin temor a sufrir las consecuencias negativas de sus actos, ya que no asumen el costo total de sus malas decisiones, al frente de estas instituciones. Como están en el poder, todos ellos buscan su propio interés personal o político, en lugar de precautelar el interés de la sociedad o la comunidad a la cual representan. Sabemos que muchos funcionarios de alto nivel participaron en actividades ilícitas, para enriquecerse ilícitamente, sabiendo que tienen la protección o el poder para evitar ser sancionados. Solo buscaron beneficios y ventajas personales, mediante el uso y abuso del poder.

Hoy el MAS, es sinónimo de impotencia. Pero mientras Evo Morales no esté detrás las rejas, es una amenaza sustancial para el Estado boliviano. El MAS fue un poder arbitrario, desorganizado y desorganizador. El Estado Plurinacional fracasó al intentar llevar a cabo el proceso de cambio con métodos populistas y demagógicos. Ni en su práctica ni en su teoría el MAS tuvo una ideología propia. Cuando se descubra la conspiración del MAS – PDC, el desgaste del régimen dictatorial, lo obligará a apelar al ejército como zona de emergencia, como su punto de máxima concentración. El MAS tiene una conciencia esporádica débil, se convirtió en un instrumento político irresponsable e inmaduro. El ex mandatario se benefició con la victoria del PDC, en primera vuelta, tiene poder en el interior de la Asamblea legislativa. Hoy el ex mandatario, no es otra cosa que la personificación de la ausencia de poder moral.

El masismo es símbolo y producto de un mezquino resentimiento social, político y económico, en su momento se apoderó prematuramente del poder. Esta victoria aparente del MAS – PDC, resultará muy costosa a la larga, en términos políticos. El masismo nunca comprendió la dimensión histórica que debía cumplir. El PDC, por culpa del MAS, fue distorsionado y falsificado en la práctica, termina por beneficiar a un tipo de intereses oscuros, que no postulaba en sus comienzos. Este gobierno termina siendo una gran frustración colectiva, producto de la experiencia nefasta del Estado Plurinacional. Los que traicionaron al MAS fueron los mismos campesinos, gremiales y transportistas, que cansados del abuso de poder y la corrupción, vieron en el PDC un lugar para migrar políticamente. Además, la instrucción del jefe de las 6 federaciones del chapare, fue decisiva para esta acción.

El Gobierno de Arce terminó siendo incoherente e inadecuado, un remedo, que solo sirve para reproducir la línea de decisiones incorrectas, arriesgadas, dinamitando la institucionalidad democrática, generando una débil política económica y está obligando a la próxima administración a recibir condicionamientos externos. Deja empeñada nuestra riqueza nacional y preñada de deuda interna y externa a la próxima administración. Da una respuesta patética a los grandes problemas nacionales, se convirtió en un verdadero obstáculo para el crecimiento económico. La administración económica del masismo fracasó como política y como poder político. Además, cínicamente nos dicen que los van a extrañar, seguramente ellos extrañarán la forma discrecional de desfalcar las arcas del Estado.

 

Jhonny Vargas es Politólogo y Docente de Posgrado.

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