La Constitución Política del Estado dispone en el Art.16. II que “El Estado tiene la obligación de garantizar la seguridad alimentaria, a través de una alimentación sana, adecuada y suficiente para toda la población”. Sin embargo, NO se cumple este mandato constitucional, porque, el gobierno masista con sus políticas erráticas, nos conduce a la extrema pobreza, ya que los precios de los alimentos se incrementan día a día, por falta combustible para transportarlos y aumenta la inflación. De enero a agosto del 2025 el alza de precios fue del 19,5%.
El gobierno masista recibió aproximadamente 50.000 millones de dólares por concepto de renta petrolera, según información de YPFB. Pero ese dinero lo despilfarró al crear empresas deficitarias. De 15.000 millones de dólares de las Reservas Internacionales Netas, solo quedan 1.500, que son los ahorros del pueblo. Y ahora se entregó el oro, según el BCB mediante “contratos a futuro”, que se trata de una operación por 3 toneladas en el primer cuatrimestre y dos operaciones más por un total de 5,4 toneladas en el segundo, sumando 8,4 toneladas de oro comprometidas en estos contratos, que generaron $us 800 millones para compra de combustibles y pago de la deuda. Se deja a Bolivia en la pobreza, con alto grado de desempleo, exclusión social y alta vulnerabilidad de determinadas poblaciones ante los desastres, que les impiden ser productivas.
Un estudio de la Fundación Jubileo, proyecta un aumento significativo de la inflación acumulada de 2021 a abril, alcanzando el 17,5% en pobreza extrema y el 44% en pobreza moderada, con un impacto especialmente fuerte en las zonas rurales, considerando el aumento del costo de alimentos. Con proyecciones que indican una escalada de la pobreza rural del 52% a casi el 59% bajo el ajuste por inflación. La línea de pobreza se mide por los ingresos, que compara el ingreso de un hogar o persona con un umbral de ingreso mínimo establecido para cubrir necesidades básicas.
Las mujeres, los jóvenes y los pueblos indígenas son los grupos que experimentan una mayor intensidad de pobreza. La falta de actualización de los indicadores de pobreza dificulta la efectividad de las políticas y la atención a la población más necesitada. Entre las manifestaciones de la pobreza figuran el hambre, la malnutrición, la falta de una vivienda digna y el acceso limitado a otros servicios básicos, como la educación o la salud. Y su desarrollo económico se ve limitado por los altos costos de producción, la deficiente infraestructura de transporte, la desigualdad.
Es importante adecuar políticas públicas, el acceso universal a la educación y salud de calidad, empleos decentes y crecimiento económico inclusivo, fortalecer sistemas de protección social, reducir la desigualdad de género y de ingresos. Y asegurar una mejor representación de los países en desarrollo en la toma de decisiones globales.
La situación actual de Bolivia se debe a que se aplica el “Adendum del ALBA”, como se demuestra en el siguiente documento, firmado por Evo Morales, Fidel Castro, Hugo Chávez, Rafael Correa, Daniel Ortega y Manuel Zelaya:
1.6. OBEDIENCIA.- “El pueblo obedece ciegamente a una mano firma, completamente independiente a ellos, en la que ven una espada para defenderlos y una defensa contra las calamidades sociales. ¿Qué necesidad tienen de un Dios? Es preciso que lo descubran en la personificación de la fuerza y del poder.
La masa debe ser esclavizada bajo el yugo del “pan”. Una vez que todas las instituciones hayan colapsado de una y otra forma, aparecerá el Socialismo del Siglo XXI, como salvador, poniendo en las manos del pueblo el pan necesario. Y así maldecirán al gobierno anterior. El pueblo recibirá así las migajas que le corresponden por su voto. Nuestra misión es aparecer como libertadores del pueblo. Debemos hacerles creer que van a salir de la opresión si ingresan en nuestro ejército socialista”.
A la hambruna está sometida el pueblo boliviano, a la desinstitucionalización de los Órganos del Estado, donde el TCP modifica la Constitución por órdenes del poder político. El TSE, no da señales de transparencia y existe la sombra del fraude. La Justicia nada en el lodo de la corrupción, donde una sentencia cuesta miles de dólares. La quiebra del país, conduce a que, en la segunda vuelta electoral, persistan la duda y la incertidumbre.
La autora es Abogada, Economista, ex Asambleísta Constituyente.
