Con un mercado de más de 700 millones de habitantes, el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión Europea (UE) anunciaron en diciembre del año pasado un Acuerdo de Asociación, tras iniciar negociaciones de integración desde hace más de 20 años.
Recordemos que los primeros intentos de conformar este bloque de unión fueron dados al calor de la moda neoliberal de los años 90 del siglo pasado, con paradigmas como la creación de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 1995 y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) de 1994. La realidad actual es muy diferente, donde encontramos a China como el socio comercial de casi todo el mundo, y Estados Unidos gravando a sus socios comerciales con altísimos aranceles, trastocando todo el panorama comercial del mundo.
Entre algunas de sus características, podemos señalar:
– Busca la liberalización comercial, pues la UE eliminará el 92% de los aranceles a productos del Mercosur; y este proceso sudamericano reducirá gradualmente el 91% de los aranceles a productos europeos.
– Este acuerdo comercial se extenderá por un mercado combinado de más de 700 millones de personas y economías que en conjunto sumarán algo más de 20 billones de dólares.
– Respecto a los plazos para su ejecución, podemos indicar que la UE aplicará la mitad de su arancel promedio en 4 años, mientras el Mercosur lo hará en 9 años.
Lo ambicioso de este proyecto se aprecia, por ejemplo, en el efecto colateral de una mejora del clima de inversiones y su consecuente atracción de la Inversión Extranjera Directa (IED).
Luego están el anexo sobre Comercio y Desarrollo Sostenible, que incluye compromisos ambientales y laborales; promoción del empoderamiento femenino y cooperación internacional, además de fortalecer la cooperación entre ambos bloques y el diálogo político. También incluyen temas relevantes como la protección del medio ambiente y promoción de prácticas sostenibles, los cuales están correlacionados a los objetivos de organismos multilaterales enfocados en tópicos ambientales.
Las dificultades presentadas en este largo camino de la Asociación Mercosur–Unión Europea encontraron en el gobierno de Donald Trump –que representan una visión política y económica contrapuesta al comercio internacional– un catalizador de un acuerdo final e integral.
El gobierno de Trump, con su política arancelaria proteccionista y su lema America First, está poniendo en serias dificultades a muchos países, que buscan opciones de mercado ante las dificultades de exportar hacia Estados Unidos. El bloque busca establecer alianzas comerciales que le garanticen mercados ante las políticas hostiles de EEUU, aunque Francia y Polonia se oponen a la ratificación del documento ya firmado entre ambos bloques regionales.
Nuestro país forma parte del Mercosur como Estado asociado desde 1998 y desde julio de 2024, es miembro pleno. Por ese motivo, el presente acuerdo entre regiones es una gran oportunidad para desarrollar su potencial económico, social y estratégico. Ser miembro pleno de Mercosur para Bolivia representa diversas oportunidades, pero también desafíos, considerando la gran cantidad de población que tiene este proceso de integración, lo cual nos presiona a fortalecer nuestra capacidad productiva para poder competir con las economías más grandes de la región: Brasil y Argentina.
Por eso se debe considerar la elaboración de una estrategia de desarrollo sostenible que priorice la protección del medio ambiente, la biodiversidad y los recursos naturales, mitigando impactos negativos y promoviendo no solamente la conservación de los bosques, la gestión sostenible de los recursos naturales, entre otros, sino también el respeto a los derechos laborales, el fomento a la inversión privada nacional y extranjera, el fomento a la seguridad jurídica.
La firma del Acuerdo Mercosur-Unión Europea representa una oportunidad histórica para impulsar el crecimiento económico y el desarrollo sostenible en el país. En ese sentido, también es importante la vinculación del Mercosur con el Grupo Andino, que indudablemente será a través de Bolivia.
El acuerdo Mercosur-Unión Europea permitirá a Bolivia expandir sus exportaciones y atraer inversiones extranjeras, lo que beneficiará a sectores como agricultura, minería y manufactura. Sin embargo, también plantea desafíos importantes en términos de calidad y sostenibilidad.
El autor es Licenciado en economía de la UMSA, doctorado Ph.D. en Relaciones Internacionales de la Universidad del Salvador de Argentina, Académico de Número de la ABCE y Presidente de la Federación de Empresarios Privados de La Paz (FEPLP).
