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Causas de la crisis y su solución

Numerosas encuestas, pronósticos y comentarios de especialistas, difundidos por medios de comunicación de todo tipo, sobre problemas que preocupan a la ciudadanía, son ofrecidos a diario en el país. Se trata regularmente, con pocas excepciones, de la repetición de los mismos argumentos que son escuchados desde hace años, a saber, que son asuntos de mínima cuantía y que serán solucionados con el cambio de gobierno, con los resultados de las elecciones generales del 17 de agosto próximo.

Esos análisis, en su mayoría, son empíricos y, a veces, reflejan solo orientaciones personales. No señalan las causas que originaron los conflictos y tampoco se hace referencia a sus aspectos principales. El empirismo de esos analistas es lamentable y los argumentos que son repetidos, a veces de manera errónea, se han convertido en fuente de orientación de la opinión pública. Además, algunas referencias son equivocadas y se convierten en premisas para que la población saque conclusiones también falsas. En todo caso, es necesario señalar que, entre los grandes problemas que difunden los medios de comunicación, se encuentran los que mencionaremos.

Que los actuales problemas económicos, son solamente efectos de la realidad de fondo del país y que, por lo general, pasan desapercibidos. Por lo tanto, es una forma de no tener en cuenta falencias que son arrastradas desde hace mucho tiempo, en especial desde hace veinte años, cuando empezó una política económica populista y reaccionaria, que ha causado la crisis actual.

Ver la crisis en forma parcial distorsiona la realidad. Finalmente, ese criterio llega a conocimiento de personajes de gobierno, que lo toman en cuenta y nada importante deciden o generalmente asumen medidas que conducen a errores. Ese problema no es exclusivo de analistas empíricos, sino también de políticos de alto nivel que, además, se explayan en explicaciones mal hilvanadas, etc.

Entre los conflictos vale citar la situación de empresas estatales deficitarias, la inflación que crece, la escasez de alimentos, de gasolina y diésel, las trifulcas escandalosas entre arcistas y evistas, la corrupción, etc. Que sólo son efectos y no causas, todo debido a que en la política boliviana la forma es más importante que el fondo. En todo caso, ese es el panorama de la política actual que, especialmente, no sirve para aclarar los problemas actuales, por lo que la ciudadanía carece de orientación plena para emitir su voto.

Pero lo más notable es que los políticos y comentaristas del momento no hacen esfuerzos para hacer preguntas profundas y brindar respuestas, sino que se quedan en tradicionales puntos de vista, los cuales pueden ser conservadores o reaccionarios, debido a que no tienen fuentes de información, como estudios políticos, entre ellos una crítica a la Asamblea Constituyente de 2008 y a la Constitución del Estado Plurinacional, que se encuentran en librerías.

En lo que queremos insistir es en que la vida del país se ha convertido en un asunto solo económico, sin analizarla desde el punto de vista político, como si este último factor fuese secundario, cuando, en realidad, a veces es más importante que el primero.

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