A partir de esta semana, el Reino Unido congelará activos y prohibirá el ingreso al país a traficantes de personas y colaboradores, en virtud de un nuevo marco legal contra quienes faciliten cruces irregulares en pequeñas embarcaciones a través del Canal de la Mancha.
La medida responde a un aumento del 50 % en los cruces marítimos durante el primer semestre de este año y a la creciente presión pública ante informes de delitos vinculados a migrantes.
Las autoridades también avanzan en acuerdos internacionales: Alemania penalizará el almacenamiento de embarcaciones destinadas al cruce ilegal y compartirá inteligencia con Londres, mientras que con Francia se estableció un mecanismo de devolución de migrantes.
Paralelamente, el primer ministro Keir Starmer ha propuesto una reforma migratoria más amplia, que busca endurecer los requisitos legales y reducir la migración legal en 100.000 personas al año. También se evalúan centros de retorno en los Balcanes para solicitantes de asilo rechazados. (RT y Agencias)
