Un desprendimiento natural como efecto de la degradación natural de la roca y, décadas de explotación minera que se remonta incluso a la época colonial, cedió sobre la cota 4.400 del Cerro Rico de Potosí, incidencia que derivó en una gran polvareda que fue vista por la población. El hecho sucedió la semana pasada, y provocó preocupación en la región potosina.
“Lo que pasó (el jueves 10 de julio) fue un deslizamiento lateral del hundimiento No. 136. Este deslizamiento es un desprendimiento del macizo rocoso y, ahora lo que estamos viendo es cómo mitigarlo”, informó el responsable del sostenimiento geológico del Cerro Rico de Potosí, el ingeniero geólogo Gregorio Socaño.
La Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL) estableció la existencia de 144 hundimientos de los cuales, hasta la fecha, fueron mitigados 55 con un plan de acción denominado “Relleno Seco” – desechos metalúrgicos (mineral procesado en desuso)- para resguardar el sostenimiento geológico del Cerro Rico.
Hasta ahora fueron depositados en los hundimientos aproximadamente medio millón de toneladas para mitigar las incidencias más sensibles, reportó la empresa.
“Este hundimiento es de mediana magnitud. Generó una abertura aproximadamente de cinco metros de diámetro y, sin pérdida de tiempo, la empresa aprobó un plan de intervención que requerirá apertura de camino con apoyo de una retroexcavadora para trasladar relleno seco”, precisó el geólogo.
La incidencia de ninguna manera implica un colapso total del macizo rocoso. Por el contrario “la roca sigue firme y será mitigado en los próximos días”, recalcó.
El hundimiento N° 136 está ubicado sobre la cota 4.400, por encima de la mina Moro Poto, que fue cerrada en 2023 y, no muestra actividad extractiva visible. “Sin embargo, habrá que realizar un diagnóstico más preciso con apoyo de ingenieros topógrafos, para saber, a ciencia cierta, si la actividad minera que existe por debajo de la zona prohibida (cota 4.400), tiene incidencia”, anunció Socaño.
Un aspecto que debe estar claro es que no existen actividades extractivas en la zona donde ocurrió el incidente geológico del hundimiento N° 136, señala el boletín de prensa de la entidad estatal.
Por esa razón es que, en el plan anual de intervención con relleno seco, estaba programado a mediano plazo, pero debido a la ocurrencia de las últimas horas, habrá que evaluar todo el perímetro para generar certidumbre sobre el sostenimiento geológico del Cerro Rico, que se encuentra sólido, subrayó.
Para mitigar 55 hundimientos detectados sobre la cota 4.400 la Corporación Minera de Bolivia con apoyo logístico de la Federación de Cooperativas Mineras de Potosí (Fedecomin) trasladaron casi medio millón de toneladas de desechos metalúrgicos hasta la cúspide del Cerro Rico.
