Pasaron algo más de 10 años del escabroso y nefasto caso Fondioc, en el que dirigentes y políticos del MAS, entonces bajo el indiscutible liderazgo de Evo Morales, desfalcaron decenas de millones de dólares que servirían para obras a favor de indígenas de escasos recursos económicos. A aquellos dirigentillos y politicastros no les importó que estuvieran robando a los más pobres, pues para ellos el indigenismo había servido solo para hacer proselitismo y sus discursos a favor de los humildes habían sido solo una herramienta demagógica. Hasta hoy, de aquella millonada solo se recuperó poco más de un millón de dólares (ni el 1 por ciento de lo robado) … Y los autores del millonario desfalco siguen impunes.
El directorio del Fondo Indígena estaba integrado por varios jerarcas del gobierno: los ministros de Planificación del Desarrollo, de Desarrollo Rural y Tierras, de Economía, de la Presidencia y de Desarrollo Productivo, además de dirigentes de los tan enaltecidos “movimientos sociales”, como la Csutcb, el Conamaq, los Interculturales o las Bartolinas. Desde que estalló el caso de corrupción, varios masistas trataron de hacer ver que la oposición y los líderes de opinión críticos estaban agrandando innecesariamente el caso; incluso Evo dijo alguna vez que se hacía escándalo por “dos millones y medio de dólares” …
Hace poco la Fiscalía presentó la acusación formal contra 15 personas y aguarda fecha para ir a juicio. Pero, ¿por qué el proceso no avanzó en más de una década? Porque la justicia está destruida y esta destrucción es otra de las averías que causó el MAS en sus casi 20 años de Gobierno. En realidad, el fiscal informó que la acusación fue presentada hace más de un año, en mayo de 2024, pero que sigue esperando que el Juzgado de Instrucción Anticorrupción 12 de La Paz envíe el caso a un tribunal de sentencia… Porque la justicia en Bolivia funciona —si es que funciona— a paso de tortuga.
Aquel desfalco es hasta hoy una de las losas más oprobiosas que el MAS carga sobre sus corruptas espaldas. Y cuando decimos MAS, no nos referimos únicamente a la sigla que hoy es un partido casi muerto, una cáscara vacía color azul; nos referimos a toda esa gente que hoy está dispersa en varias facciones y que en algún momento fue parte de un MAS unificado y corrupto, a saber, la gente de Alianza Popular, la de Morena y, por supuesto, la de lo que oficialmente, en los papeles, hoy se llama todavía MAS. Sorprendentemente, esas personas, haciendo gala de un extraordinario cinismo, estarán en la papeleta del 17 de agosto, pretendiendo ser votadas…
En estas dos décadas, el MAS no solo hurtó millones de dólares, sino que, de alguna manera, normalizó la corrupción y el robo, o degradó la moral pública: probablemente la gente ya no ve la corrupción como algo muy execrable. No se debe olvidar que existen muchos otros casos de corrupción que son tan vergonzosos para el masismo como lesivos para los intereses del Estado boliviano. Por todo eso y mucho más, a Bolivia le está prohibido equivocarse el 17 de agosto…
Caso Fondioc: a diez años del escándalo
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