Parte II
Es así que, a partir de 1999, a las arcas del país ingresaba “cotidianamente”, una cantidad de divisas, como en ningún momento de su historia republicana (léase 1825) había recibido; puesto que anteriormente los ingresos por la venta de minerales como estaño, cobre o zinc no llegaban directamente al Estado, dado que la exportación de aquellos “commodities” lo realizaban empresas privadas y Bolivia simplemente se beneficiaba de regalías.
A la sazón, en 2006, asume la conducción del Estado boliviano, el partido político denominado Movimiento Al Socialismo (MAS) a la cabeza de Evo Morales. Sin embargo, ni el partido ni su líder tenían la menor idea de negocios internacionales y solo predicaban ideologías demagógicas de pseudo izquierda. Pero por veinte años empezaron a beneficiarse de los recursos provenientes de la venta de GN, que es un recurso no renovable y que, como se estableció en las premisas, su exportación debió haber servido para “conectar el crecimiento económico con una mayor equidad social y un medio ambiente que permite que el mundo prospere”.
Así pasaban los años y los recursos provenientes de la exportación del GN (energía no renovable) fueron invertidos en muchas cosas, menos en desarrollo industrial, crecimiento económico y generación de riqueza para el pueblo boliviano. Fueron malgastadas las divisas en exorbitante despilfarro y excéntricos proyectos de toda índole, pero menos en exploración de nuevos campos gasíferos que permitirían renovar las reservas que cada día se agotaban, ya que el GN es un energético no renovable.
Llegan 2013 y 2014 y los ingresos de divisas (dólares americanos) alcanzan niveles históricos, debido al incremento del precio del barril de petróleo, las Reservas Internacionales Netas (RIN) de Bolivia superan toda expectativa y aun así nada de exploración de nuevos campos. Finalmente llega 2017 y al gobierno boliviano recién se le ocurre pedir al Brasil renovar el contrato, lo cual no ocurre porque este país sabía que Bolivia no contaba con reservas certificadas. Llega 2019, concluye el contrato y dejan de ingresar dólares al estado boliviano, pero aquello no se percibe por causa de la pandemia, la cual se extiende hasta el 2022 y cuando “empezamos a salir adelante”, en 2023 aparecen las primeras “colas” en las puertas del BCB, escasean los dólares, sube su precio en el mercado informal. El año 2024 se torna más complicado y en 2025 la crisis socialista es insoportable….
¿Qué ocurrió?… que el “masismo” y sus líderes nunca comprendieron que su mala gestión y mala gobernanza de los recursos energéticos no renovables terminaron por destruir la economía de todo el pueblo boliviano…. La respuesta es clarísima: nunca supieron entender la relación biunívoca entre energía y economía.
El autor es M.Sc. Ing.
