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Los parches de Luis Arce

El presidente Arce suele dar sus pocos mensajes al país con explicaciones de pizarrón y vistiendo un saco con parches en los codos, como si quisiera parecer un profesor. Los parches lo caracterizan. Pero lo caracterizan no solo por esos sus sacos, sino también por su política económica, sobre todo de la del tiempo que va desde la desaparición de los dólares en el país y el comienzo del colapso económico que azota a Bolivia. Parches por aquí y por allá… En sus conferencias de prensa y mensajes a la nación —que, dicho sea de paso, son contados— Arce no ha hecho más que achacar la culpa de la crisis al “imperio”, a la gestión de Añez, a la Asamblea… y hasta a la guerra de Ucrania y Rusia. Jamás un mea culpa. Nunca un ejercicio de autocrítica. Y frente a la debacle, no ha hecho sino parchar la economía, maquillarla, sin tocar los asuntos estructurales que están empobreciendo al país.
El pasado viernes 23 de mayo, en otro de sus escasos mensajes televisados, Arce anunció una serie de medidas que son otras medidas-parche. Tales medidas podrían tener ciertos efectos positivos, pero solo por un breve tiempo, como los tiene un parche en una ropa o el maquillaje en un rostro; luego, los problemas sobrevendrían nuevamente. Lo más rescatable del paquete de medidas podría ser la eliminación temporaria del arancel de importación para insumos agropecuarios o la subida del límite para la importación de divisas, que ahora es de 50 mil dólares y ya no de 10 mil.
Las demás no son alentadoras. Arce anunció más controles, tanto para los precios de los productos de la canasta familiar como para la venta de carburantes. Cabe recordar que antes ya se hicieron controles similares, sin obtenerse de ellos buenos resultados, pues es de sentido común que los controles solamente hacen que los especuladores se “porten bien” mientras se los vigila. Sin embargo, la subida de los precios obedece más a desordenes estructurales que a una mera voluntad especulativa por parte de los ofertantes: los controles estatales obligan a los productores a trabajar incluso a pérdida o por lo menos con limitados márgenes de ganancia. Esto parece ser totalmente desconocido por los gobernantes socialistas que rigen el país desde hace tantos años. Son cuestiones de economía que suelen desconocer o ignorar adrede, por mera ideología, los operadores de gobiernos de izquierda.
De la misma manera, el Gobierno ha anunciado el refuerzo militar para el control en las fronteras del llamado “contrabando a la inversa”. ¿1.400 militares para controlar toda la frontera…? Arce y su Gobierno parecen ignorar que el contrabando hormiga se ha diseminado por varios nuevos puntos en donde no se presentaba aquel fenómeno. Así, 1.400 efectivos militares para frenar aquel desorden parece ser una broma.
En general, todo apunta a una cubanización o venezolanización del país. Si en las elecciones no se da un giro de timón y la izquierda (en cualquiera de sus versiones) gana el poder otra vez, la espiral descendente en que se halla Bolivia podría pronunciarse más.

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