Por Luz Marina Carpio
El chantaje emocional en la pareja consiste en una “poderosa forma de manipulación en la que, directa o indirectamente, los seres próximos amenazan con castigarnos si no hacemos lo que quieren”.
Entre otras tácticas de alguien chantajista, destacan la intimidación, la culpa y la obligación; todo con el fin de que el otro termine actuando como él o ella desea. Este perfil se vale de su astucia y su victimismo, afincándose en las vulnerabilidades y temores del compañero sentimental.
Además, son individuos que ponen sus prioridades por encima de la persona que se supone aman, sin importar que afectan su bienestar. ¿Qué señales revelan si tu pareja tiene dicho perfil manipulador? Enseguida las exponemos. Antes, es importante aclarar que los conceptos aquí expuestos pueden usarse en contextos de psicoeducación, terapia o intervención comunitaria, apoyados en una evaluación clínica profesional, si se quiere determinar su gravedad así como las implicaciones.
- Conductas pasivo-agresivas
Afloran los sentimientos negativos, pero manifestados con indirectas y de forma sutil. Hay una disonancia entre lo que dice y lo que hace la persona con esta conducta: es como asegurar que no estamos molestos, pero tener actitudes que demuestren lo contrario. Los comportamientos pasivo-agresivos se vinculan con otras realidades clínicas como el narcisismo, aunque también se entienden como una característica de la personalidad.
- Apelación a la culpa
Una señal clave del chantaje emocional en la pareja es proyectar una falsa culpabilidad para que la otra persona ceda. Es hacer ver que se siente culpa por algún comportamiento, cuando lo que se quiere es conseguir una disculpa sin mayor esfuerzo.
- Intimidación
La intimidación desencadena temor, pues se cree que a quien chantajea le pasará algo o actuará en nuestra contra y que será nuestra responsabilidad. Estamos ante un comportamiento cargado de agresividad que suele mantenerse en el tiempo.
- Promesas de cambio (que nunca ocurren)
La promesa incumplida más común en una pareja que practica el chantaje emocional es decir que cambiará su forma de comportarse, que no será la misma persona de antes, todo con el propósito de seguir la relación. Aunque hay excepciones, lo común es que ese cambio nunca suceda y que la conducta se repita hasta el desgaste del vínculo.
- Manipulación de sentimientos
La persona que chantajea, manipula las emociones del otro miembro de la relación, con el fin de que este cumpla sus peticiones con rapidez. Si logra que la víctima acceda, le ofrece cumplidos para suavizar su actitud. Pero si no consigue lo deseado, puede hasta reclamar y criticar su decisión.
- Aislamiento de amigos y familia
Separarnos de amigos y familiares es una de las formas más comunes de chantaje emocional en la pareja; comienza con delicadeza, pero incrementa de modo progresivo. El chantajista manipula para que la otra persona sienta cargo de conciencia por compartir ratos con alguien distinto a él.
- Atentados contra tu autoestima
Compararte con su expareja enalteciendo siempre la relación pasada, hacer comentarios negativos sobre tu aspecto (a veces, hasta delante de terceros), minimizar tus logros y ridiculizarte, son algunas maneras en las que el chantaje emocional perjudica la autoestima.
- Amenazas de suicidio
Lo primero es resaltar que no todas las declaraciones que expresen la posibilidad de cometer suicidio se entienden como chantaje emocional. Por eso, en este punto, es muy importante contemplar el contexto en el que se produce dicha declaración. Tal vez esta reacción responda a otras causas subyacentes, como problemas de salud mental, siendo necesaria una intervención profesional para prevenir este acto.
Estrategias para enfrentar el chantaje emocional en la pareja
Al reconocer las red flags en tu relación, es fundamental evaluar si hay oportunidad y disposición de rescatar el vínculo o si conviene tomar distancia. Si bien cambiar es una posibilidad, no siempre se materializa y tiene mucho que ver con la actitud de la persona chantajista.
Cuando alejarse es el camino, lo crucial es mantenerse firme en la decisión, aplicando técnicas como el contacto cero. Pero si optas por salvar la relación, la clave está en tomar las riendas de tus sentimientos y poner en práctica estas recomendaciones:
Fijar límites: poner límites en la relación de pareja significa expresar con seguridad lo que sientes y cómo te afecta la actitud del otro. Los límites deben ser consensuados para disfrutar de una relación equilibrada.
Ejercer la comunicación asertiva: no caigas en la tónica del chantajista, comunica con claridad lo que sientes y piensas, no atacando con tus palabras y actuando oportunamente, sin dejar que las quejas y molestias se acumulen.
Cultivar la autoestima: ten presente lo mucho que vales y lo que has logrado por ti; no te dejes confundir. Si esta es tu bandera, será más difícil que una crítica te derrumbe. Para desarrollar tu autoestima, debes fortalecer tu autoconfianza.
Pedir ayuda: el apoyo profesional no es solo para ti. La terapia de pareja les facilitará herramientas para gestionar las emociones y saber cómo actuar cuando la impulsividad se asome. Por otra parte, rodearte de amigos y familiares sirve para desahogarte y que sientas el respaldo que buscas.
Priorizar tu bienestar: aunque la perfección en la relación puede rayar en lo idealista, lo cierto es que dentro de un vínculo romántico se busca ser amado y valorado, estar en tranquilidad, sentir que hay respeto y apoyo. Lo contrario a ello perturba tu paz y, por ende, tu bienestar. Si esto último describe tu caso, tal vez, dar un paso al lado resultaría lo más sano.
