La alegre Jen, interpretada por Violett Beane, tiene un don para las frases cortas, sobre todo cuando se trata de burlarse de su hermana mayor Violet por su desaliñado guardarropa. Es brillante, enérgica y pícara, y de ahí su apodo: “Tía Ratos Felices”. Sin embargo, también es leal, cariñosa y ferozmente protectora de su hermana mayor —decidida a ser una fuerza positiva en las vidas de Violet (Meghann Fahy) y su hijo Toby (Jacob Robinson) tras el trauma que ambos han sufrido.
Así que, naturalmente, la noche de la esperada cita a ciegas de Violet, es Jen quien se ofrece a cuidar a su sobrino. “Jen es prácticamente una segunda madre de Toby”, dice Beane. “Aporta ligereza a su vida y actúa como una niña cuando está con él”.
Jen también es una fuente de diversión para Violet. Beane dice que crear ese vínculo con Fahy fue fácil. “Meghann y yo teníamos algunos amigos cercanos en común”, dice Beane. “A las dos nos dijeron que nos amaríamos, ¡y tenían razón! Meghann es una persona tan dulce y especial —ojalá hubiéramos podido rodar aún más juntas”.
Cuando las cosas se ponen mal, Jen se torna seria y hace todo lo posible por salvaguardar la vida de Toby y la suya propia. Para Beane, conocida por su trabajo en series de televisión como The Flash y God Friended Me, y en la película de horror de 2018 Truth or Dare, eso significaba someterse a sesiones de entrenamiento para poder realizar con seguridad algunas de sus propias escenas de riesgo. “El equipo de dobles de riesgo fue fantástico”, señala Beane. “Hice algunas escenas de riesgo, pero ellos llevaron a cabo las más intensas —como estrellarse contra un espejo. Nos hicieron hacer una sesión completa de entrenamiento de varios días para aprender los conceptos básicos y luego aplicarlos a las escenas de riesgo que íbamos a hacer. ¡Me encantó!”.
Aun así, incluso en los momentos en los que Jen se encuentra en grave peligro físico, ella y los demás miembros del elenco y del equipo de producción intentaron mantener la atmósfera tras bambalinas lo más relajado posible. “Eso era especialmente importante cuando se trabaja con un infante, porque no se quiere causar ninguna cicatriz involuntaria”, explica Beane. “Y nuestro equipo lo manejó todo maravillosamente”.
