InicioSeccionesOpiniónJosé María Bozo, pionero de la Historia Natural de Bolivia

José María Bozo, pionero de la Historia Natural de Bolivia

Laura Helena Arraya Pareja

Entre los primeros estudiosos bolivianos de la Historia Natural, al inicio del periodo republicano, destacaron figuras como José María Bozo, Protacio Rodríguez, Agustín Aspiazu, Federico Blanco, Juan de Mata Benavente, Crispín Andrade y Portugal, Vicente Zelada y Modesta C. Sanjinés Uriarte, entre otros. Pese a sus esfuerzos pioneros y valiosas contribuciones al conocimiento del territorio, la flora, la fauna y los saberes locales, sus obras y aportes fueron gradualmente relegados al olvido por la historiografía nacional.
En este contexto, se rescata la figura de José María Bozo, nació en Santa Cruz de la Sierra en 1780. Posteriormente, en 1806, se graduó como abogado en la Universidad San Francisco Xavier y al año siguiente fue ordenado clérigo de prima tonsura en La Plata. Más adelante, entre 1826 a 1827, fue designado representante de Santa Cruz en el Congreso Constituyente, donde participó activamente en los primeros debates sobre la organización política de la República. No obstante, la mayoría de sus biógrafos coinciden en que su vocación por la naturaleza se consolidó en 1814, cuando residió en la misión franciscana de Ilobulo, en el Chapare, entre los pueblos Yuracarés. Fue allí donde inició sus primeras observaciones sistemáticas sobre el entorno natural, sentando las bases de su posterior dedicación a la Historia Natural.
Luego trabajó de cerca con el naturalista Tadeo Haënke, estudioso de la fauna, la flora y la mineralogía de Charcas. Asimismo, tuvo encuentros en 1830 con d’Orbigny, sobre ello el naturalista francés escribió en su obra ‘Viaje a la América meridional realizado de 1826 a 1833’ (1945): “Por desgracia el Dr. y yo no siempre nos entendíamos sobre el fondo de las cosas. Para él, las ciencias naturales consistían, sólo en el empleo medicinal de las plantas y en el descubrimiento de metales preciosos. El resto le parecía objeto de simple curiosidad”. Así mismo lo nombró el ‘Diógenes boliviano’.
En este contexto, entre sus principales contribuciones a la ciencia destacaron: la elaboración del documento ‘Historia de las montañas, con sus animales, plantas, ríos y gusanos’, fechado en 1816, publicado en 1991. ‘Observaciones sobre plantas medicinales bolivianas por el Dr. José María Bozo’ que data de 1822. Luego un diario que reúne observaciones meteorológicas, así como detalladas descripciones de la flora, la fauna y diversas expediciones realizadas a las provincias de La Paz entre 1828 a 1832. Este valioso documento se encuentra resguardado en el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia (ABNB).
Para marzo de 1832, se le encuentra como fundador de la Universidad Mayor de San Andrés y cinco años después como examinador en las materias de Teología, Dogmática y Pastoral.
Luego, a partir de junio de 1846, publicó en diferentes entregas del periódico ‘La Abeja Paceña’ sus observaciones sobre diversas especies vegetales. Sobre ello el editor de dicho periódico apuntó: “El laborioso e ilustrado Dr. José María Bozo ha querido amenizar las columnas de la Abeja con los preciosos y útiles artículos de la obra nacional, cuyo prospecto se publicó en años anteriores”. (13 de junio de 1846). Lamentablemente, falleció en La Paz 1864.
De esta manera, la trayectoria de José María Bozo nos recuerda que la Historia Natural en Bolivia no comenzó con la llegada de exploradores extranjeros, sino que fue cultivada también por pioneros nacionales que desde contextos complejos y con recursos limitados, realizaron valiosos aportes al conocimiento del país.

Laura Helena Arraya Pareja, es historiadora y psicóloga.

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