InicioSeccionesOpiniónEn el amor, ¿se cumple la tercera ley de Newton?

En el amor, ¿se cumple la tercera ley de Newton?

Ernesto González Valdés

Sir Isaac Newton (1643-1727), científico, filósofo, inventor, alquimista y matemático inglés, es autor de los Philosophiae naturalis principia mathematica, más conocidos como los Principia, donde describió la ley de gravitación universal y estableció las bases de la Mecánica Clásica mediante las leyes que llevan su nombre.
Entre sus descubrimientos destacan los trabajos sobre la naturaleza de la luz y la óptica y el desarrollo del cálculo matemático, desarrollando en esto último el cálculo integral y diferencial, que utilizó para formular sus leyes de la física. Hay científicos – investigadores que lo consideran: “el más grande genio que ha existido y también el más afortunado, dado que sólo se puede encontrar una vez un sistema que rija el mundo.”
¿Sus leyes? La ley de la inercia, «todo cuerpo preservará en sus estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo a no ser que sea obligado por fuerzas impresas a cambiar su estado». Es decir, se afirma que un cuerpo sobre el que no actúan fuerzas extrañas (o las que actúan se anulan entre sí) permanecerá en reposo o moviéndose a velocidad constante. La ley de la ley de la interacción y la fuerza establece: “el cambio de movimiento es proporcional a la fuerza motriz impresa y ocurre según la línea recta a lo largo de la cual aquella fuerza se imprime”. La misma fundamenta las condiciones necesarias para modificar el estado de movimiento o reposo de un cuerpo.
La Tercera Ley o Ley de la acción y la reacción, expresa: «con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria; las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en sentidos opuestos». ¿Y qué tendrá que ver el amor con todo esto?
Hagamos un análisis comparativo: “las acciones mutuas de dos cuerpos (hombre y mujer) siempre son iguales y dirigidas en sentidos opuestos”, ¿cómo evidenciar esto en nuestras vidas? Mediante los gustos, deleites o placeres que implica el amor. Deténgase y mire a su esposa, ¿qué tiene de diferente?
Usted alto, ella baja; sus ojos de color café, los suyos azules. Ella delgada, cintura estrecha, usted algo panzoncito (no era así cuando se casaron), su piel más clara, la de ella mestiza (sentidos opuestos); ella estudiosa, él casi vago; ella se maquilla, cuida su rostro y su apariencia (cero arrugas), él barbudo con la intención de mostrar su permanente virilidad; ella discute con su madre, él ama a su suegra. ¿Hasta aquí le queda alguna duda de mi hipótesis?
Reforcemos: a ella le gustan las novelas, a él las películas de acción; a ella el tamal y los tacos de pollo, a él, el cerdo con yuca. Pero no siempre se cumple al pie de la letra la ley, ¿o sí?, ella le gusta a él y viceversa (las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales).

El autor es Licenciado en Ciencias Pedagógicas.

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- Advertisment -

MÁS POPULARES