Cuando la crisis económica preocupa cada vez más a la población, surgen recomendaciones para, por ejemplo, hallar otras fuentes de ingresos económicos importantes, ahora que la producción de gas decrece y nos deja sin la principal fuente de sustento económico. En tal sentido, se considera al turismo como generador de divisas, particularmente por la llegada de visitantes foráneos.
Sin embargo, los gobiernos populistas de los últimos años, embriagados por la bonanza económica que representaba la venta de gas al Brasil y la Argentina, no se preocuparon por incentivar las actividades turísticas, seguramente porque no creían que las reservas de gas se acabarían. En consecuencia, a pesar de los esfuerzos de las entidades dedicadas a fomentar el turismo, diversos problemas hicieron que la llamada industria sin chimeneas también sea afectada por la actual crisis económica en Bolivia.
Y es que el tránsito por tierra a regiones con atractivos naturales ha sido muy difícil, particularmente por la falta de mejoramiento de la infraestructura vial y por medidas de presión, como los bloqueos de caminos, por diversos motivos, algunos irracionales, causando enormes perjuicios no solo a las agencias de viajes, sino a las poblaciones que esperan visitas.
Pero también en los viajes por aire hay problemas. Es que, desde algunos años, varias aerolíneas han dejado de operar en el país, por varios motivos, como excesivo celo oficialista, por lo que ahora, Boliviana de Aviación (BoA) acapara el traslado de pasajeros. Sin embargo, se observa su falta de dominio en materia aeronáutica, además que ha sido objeto de varias denuncias que no son sido aclaradas. Se habló de sobreprecios en contratos de seguros, así como en alquileres de aeronaves. Asimismo, son frecuentes las quejas por cancelaciones de vuelos y deficiente servicio. También hace algunos meses fueron descubiertos más de 13 kilos de cocaína en la cabina de una aeronave de BoA, lo que derivó en investigaciones y detenciones de tripulantes y personal de servicio.
Es más, recientemente operadores de turismo y agentes de viajes salieron a protestar en algunas ciudades porque la aerolínea estatal, redujo la comisión que recibían, lo que los afecta más, ahora que escasean los dólares. Como resultado, podrían ser más caros los pasajes aéreos. Finalmente pidieron una política de “cielos abiertos”, a fin de que otras aerolíneas ingresen al país, para acabar con el monopolio de BoA.
Este es otro caso en el que el gobierno de turno, de filiación masista, considera que creando empresas estatales va a solucionar problemas, pero los resultados demuestran lo contrario. Cuando el país necesita apoyar decididamente a sectores como el turismo, más bien lo restringe, al no garantizar el tránsito carretero o por aire sin obstáculos. Al parecer es más importante seguir con la política del estatismo a raja tabla, que tomar decisiones de acuerdo con las necesidades de la población.
Obstáculos para la actividad turística
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