Hace poco uno de mis mejores amigos, que todavía trabaja en la administración pública, cayó en desgracia y ha sido a consecuencia del burnout, también conocido como el «síndrome del trabajador quemado», que es un estado de agotamiento físico y emocional que a menudo resulta de la sobrecarga de trabajo, el estrés constante y la falta de equilibrio entre la vida personal y laboral.
La proliferación de dispositivos digitales y la facilidad de acceso a la información han aumentado la presión para estar siempre conectados y disponibles, lo que puede exacerbar el riesgo de burnout. En una era marcada por la tecnología y la interconexión constante, el concepto del «derecho a la desconexión digital» emerge como una necesidad de primer orden.
Por ello, es esencial abordar este tema, especialmente en el contexto del creciente riesgo de burnout, una afección que perturba a individuos en todo el mundo, independientemente de su profesión u ocupación.
El derecho a la desconexión digital es un concepto que defiende la idea de que los servidores públicos y/o trabajadores tienen el derecho a desconectarse de sus dispositivos y comunicaciones laborales fuera de su horario laboral. Esto implica que las instituciones públicas y empresas deben establecer políticas que permitan a los empleados disfrutar de su tiempo libre sin la presión constante de estar en línea y responder a correos electrónicos o mensajes de trabajo.
Al permitir que los trabajadores se desconecten fuera del horario laboral, se reduce la probabilidad de que experimenten burnout. Esto promueve la salud mental y emocional de los empleados. Además, así se evitará que los hospitales estén cada vez más atiborrados o que se ponga en evidencia la falta de infraestructura y las condiciones precarias en las que se desenvuelve el personal de salud. Para citar un ejemplo, la sala de emergencias del Hospital Obrero de La Paz (cualquier día) es un maremágnum de personas que solo piden ser atendidas, pero, que muchas veces no es posible debido a las carencias mencionadas. ¡Pardiez! cuanto nos hace falta tener hospitales de calidad.
El derecho a desconectar permitiría a las personas dedicar tiempo de calidad a sus familias, amigos y actividades personales, es decir, las relaciones sociales (carácter gregario).
Incluso descansar y desconectarse periódicamente puede aumentar la productividad en el trabajo, ya que las personas regresan a sus tareas con una mente fresca y renovada.
El tiempo libre lejos de las preocupaciones laborales puede fomentar la creatividad y la innovación, lo que beneficia tanto al empleador como a los empleados.
En ese sentido, las políticas de desconexión digital pueden mejorar las relaciones laborales al reducir el estrés y la tensión entre los miembros del equipo.
Por ello, para promover el derecho a la desconexión digital, los contratantes deben tomar medidas activas. Esto incluye establecer políticas claras de desconexión, fomentar una cultura laboral que respete el tiempo libre de los empleados y educar sobre la importancia del equilibrio entre la actividad laboral y la vida personal.
Cabe hacer notar que el derecho a la desconexión digital está ganando reconocimiento en todo el mundo, y varios países y organizaciones han tomado medidas para promover esta práctica. Entre ellos podemos mencionar a Francia que se convirtió en 2017 en uno de los primeros países en adoptar formalmente el «derecho a desconectar». La ley establece que las empresas con más de 50 empleados deben negociar acuerdos con los sindicatos sobre las horas en las que los trabajadores no deben responder a correos electrónicos o llamadas laborales; España, que en 2018 aprobó una Ley de Desconexión Digital, reconoce el derecho de los trabajadores a desconectar fuera de su horario laboral; Italia también ha adoptado leyes para promover el derecho a la desconexión digital; Japón en 2020, aprobó una ley que establece que las empresas deben tomar medidas para prevenir el exceso de trabajo y el agotamiento, incluyendo la regulación de las horas extras y el fomento de la desconexión digital; Portugal ha abordado el derecho a la desconexión digital mediante la promoción de un equilibrio entre la vida personal y laboral, y se ha adoptado medidas para limitar las horas extras no remuneradas; Alemania no ha establecido leyes específicas sobre la desconexión digital, pero muchas empresas alemanas han implementado políticas que promueven el apagado de dispositivos electrónicos fuera del horario laboral, Un país vecino como Argentina, está implementado regulaciones que promueven la desconexión digital para sus empleados públicos. Se trata de fomentar (en el buen sentido de la palabra) el descanso y el bienestar.
El derecho a la desconexión digital varía de un país a otro y depende en gran medida de la legislación y las políticas laborales específicas. Sin embargo, la tendencia global hacia el reconocimiento de este derecho refleja la creciente conciencia de la importancia de preservar el equilibrio entre la vida laboral y personal en un mundo cada vez más digitalizado.
A la desconexión digital no se la considera un derecho fundamental, en el sentido de los derechos humanos básicos reconocidos internacionalmente, como la libertad de expresión, la libertad de asociación o el derecho a la vida y la dignidad. Sin embargo, se argumenta que la desconexión digital puede ser una dimensión importante de otros derechos fundamentales y un componente esencial del bienestar y la calidad de vida de las personas.
El autor es politólogo – abogado y docente universitario.
