El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró ayer que volvería a ordenar una ofensiva militar contra Irán, pese a la derrota de su Partido Republicano en las elecciones legislativas, cuyo resultado vinculó con el aumento de los precios del combustible provocado por el conflicto.
El mandatario defendió su decisión de atacar territorio iraní y sostuvo que la intervención era necesaria para impedir que Teherán desarrollara armas nucleares, aunque reconoció las consecuencias económicas de la guerra para los estadounidenses.
Trump admitió que el conflicto provocó un incremento temporal del precio de la gasolina, uno de los factores que, según su evaluación, influyeron en los resultados electorales. Sin embargo, insistió en que habría tomado la misma decisión porque considera que la amenaza nuclear iraní representa un riesgo mayor.
Las declaraciones surgieron después de que el vicepresidente JD Vance y otras figuras republicanas atribuyeran parte de la derrota electoral al encarecimiento del costo de vida, agravado por las consecuencias económicas de la guerra iniciada a finales de febrero.
El presidente estadounidense afirmó que actualmente existe un importante flujo de petróleo por el estrecho de Ormuz, después de las restricciones al tránsito marítimo registradas durante el conflicto, y señaló que el comportamiento de los precios tuvo mayor incidencia electoral que la propia intervención militar.
Tras las declaraciones de Vance, Trump confirmó que ambos analizaron las consecuencias políticas de la guerra y reiteró que su Gobierno conocía los posibles efectos económicos antes de ordenar los ataques.
El mandatario también descartó sustituir al secretario de Defensa, Pete Hegseth, y expresó su disposición a dialogar con los demócratas, que consiguieron el control de ambas cámaras del Congreso en las elecciones del martes.
Los resultados representan un revés para el Partido Republicano, que perdió su mayoría legislativa y sufrió derrotas en varias elecciones estatales, entre ellas las correspondientes a las gobernaciones de Texas, Ohio y Georgia, lo que modifica el equilibrio político para los dos últimos años del mandato presidencial. (Con datos de Europa Press)
