Afirmando que un negocio de explotación de recursos naturales sólo puede considerarse exitoso si forma parte de un proyecto integral, la exsenadora por Santa Cruz, Centa Rek López, afirmó que, en el país, la experiencia del gas debería haber enseñado que no se pueden explotar recursos naturales sin paralelamente sembrar condiciones para crear empresas, abrir mercados, desarrollar capacidades y generar actividades económicas que sobrevivan al agotamiento de las reservas.
A través de un artículo de opinión compartido en sus redes sociales, Rek sostuvo que la historia de Bolivia es especialmente «dolorosa y aleccionadora» para aquellos países que nacen con grandes riquezas naturales, pero sus gobiernos han demostrado no tener capacidad para convertir esta cualidad en una prosperidad duradera, debido a que los negocios se convirtieron en negociados.
«La promesa es la clave de esta historia. Se ofrece oro y el moro al pueblo. Se caldea el entusiasmo con expectativas de prosperidad, bonos que representan apenas un goteo sin incidencia estructural en la vida de las personas y regalías destinadas a entretener y adormecer los reclamos de las regiones productoras. Se despliegan campañas de propaganda y promesas de desarrollo mientras se consuma el ciclo de explotación y se distribuyen sus beneficios de manera profundamente desigual», explicó.
Además, recordando que Bolivia ha atravesado ciclos sucesivos de explotación de recursos valiosos que hicieron prósperas a determinadas familias y círculos políticos y económicos, mientras buena parte de la población continuó bogando entre la pobreza y el desencanto, la exsenadora afirmó que la experiencia reciente del gas debe enseñar que no se puede explotar los recursos naturales sin al mismo tiempo crear empresas, abrir mercados, desarrollar capacidades tecnológicas y generar actividades económicas que sobrevivan en el tiempo.
«No basta con extraer, exportar y recibir regalías. Es necesario cerrar el círculo de la inversión y el retorno: desarrollar industrias asociadas, servicios especializados, infraestructura, conocimiento, tecnología y nuevas oportunidades productivas. La explotación debe convertirse en el detonante de una economía capaz de seguir creciendo cuando el recurso deje de existir», añadió.
En ese marco, Rek advirtió que temas como la explotación de litio son oportunidades que no deben desperdiciarse, pero tampoco pueden convertirse en otra aventura extractiva sin planificación ni previsión.
«Bolivia necesita dejar de ser un país que exporta riqueza y administra pobreza, para convertirse en un país que transforma sus recursos en capacidades, empresas, oportunidades y prosperidad para sus generaciones futuras (…). Esta vez no podemos permitir que la historia vuelva a repetirse. La verdadera riqueza de un país no está en lo que extrae de su suelo, sino en lo que es capaz de construir con aquello que extrae», concluyó.
