Tras el comunicado de la empresa Manufactura Boliviana S.A. (Manaco) de cerrar sus operaciones, debido a la insostenibilidad económica, se comprometió a cumplir con todos los pagos sociales a los trabajadores. El número de desempleados será significativo ante la magnitud de la industria, que por más de 70 años ofertó al mercado nacional calzados para todos los gustos.
En opinión de la ciudadanía, el cierre de la industria Manaco marca un nuevo golpe a la industria nacional, que viene lidiando con conflictos sociales, falta de carburantes y leyes de incentivo.
Los 53 días de bloqueo provocaron desempleo y cierres de empresas, los industriales informaron que la medida ejecutada por afines al “evismo” provocaron pérdidas por encima de los 3.000 millones de dólares a nivel nacional.
Pero esa situación sería una parte del problema, ya que se debe sumar a los sindicatos, que en vez de defender a sus afiliados se dedicaron a presionar a los empresarios y exigir beneficios a costa de la salud financiera de los emprendimientos económicos.
“Uno de los primeros elementos para evaluar si Manaco es sostenible como empresa es saber qué tan poderoso es su sindicato, justamente. ¿Se acuerdan de Óscar Olivera y la Guerra del Agua, por ejemplo? Pues eso”, escribió el analista financiero Mauricio Ríos García en su cuenta @riosmauricio.
“Pero que sinvergüenza es esta?. Así que una empresa no puede cerrar si le va mal o incluso si ya no quiere producir?. Pueden los trabajadores oponerse y forzar la creación de una empresa social?. Esta es la perenne falta de seguridad jurídica que nos mantiene en el hoyo”, criticó el economista Antonio Saravia, en su cuenta @tufisaravia, al referirse a las declaraciones de los dirigentes sindicales tras el anuncio de los propietarios de Manco de cerrar la empresa.
Comunicado
Durante los últimos años, Manufactura Boliviana S.A. realizó significativos esfuerzos para sostener sus operaciones productivas en Bolivia, adaptándose a un entorno económico cada vez más complejo. Lamentablemente, en 2026 esta situación se volvió insostenible debido a factores macroeconómicos adversos, agravados de manera determinante por los prolongados conflictos sociales que afectaron críticamente el desarrollo de la actividad productiva, señala el comunicado de la empresa.
“Tras agotar exhaustivamente todas las alternativas técnicas, financieras y logísticas, y registrando pérdidas acumuladas que alcanzan los 130 millones de bolivianos, hemos tomado la difícil, pero responsable decisión, de cerrar definitivamente la empresa. Frente a esta coyuntura, hemos actuado con total transparencia y responsabilidad, sostiene la nota.
La empresa informó que garantizan los derechos laborales, al anunciar su compromiso irrestricto con el pago del 100% de las indemnizaciones y beneficios sociales establecidos por ley a la totalidad de los trabajadores.
También indicaron que “de forma voluntaria y extraordinaria, hemos ofrecido un paquete de apoyo que incluye salarios adicionales a los establecidos por ley”.
Sin embargo, la empresa lamenta profundamente que, pese a contar con esas medidas de apoyo adicional, así como canales de comunicación abiertos, se hayan emprendido medidas de presión por parte de ciertos sectores.
“Esas acciones rompen el espacio de entendimiento y ponen en riesgo inminente la integridad física de los vecinos, la seguridad de la zona y la tranquilidad de la comunidad. Hacemos un firme llamado al entendimiento, la preservación de la seguridad colectiva y al restablecimiento inmediato del diálogo pacífico en el marco del respeto mutuo y la legalidad vigente que nos permita concluir este proceso”, concluye el comunicado.
Entretanto, los trabajadores ejecutaron ayer una toma pacífica de las instalaciones de la empresa en Quillacollo, puesto que se encuentran en estado de emergencia. Acusan a una mala administración de la empresa y reclaman sus beneficios sociales.
Redes sociales
Ante la decisión de Manaco, las redes sociales se llenaron de comentarios a favor y en contra. Algunos atribuyen a los sindicatos la situación de las industrias, así como a los bloqueadores, mientras otros señalan al gobierno de Rodrigo Paz.
Pero los comentarios apuntan más al accionar de los sindicatos, que en los últimos años, no defendieron a sus afiliados, sino intereses personales y políticos.
