Las constantes demoras y cancelaciones de vuelos de Boliviana de Aviación (BoA) generan cuestionamientos de usuarios que denuncian dificultades para obtener respuestas a sus reclamos y exigen la intervención efectiva de las autoridades para resolver las deficiencias del servicio aéreo estatal.
Las quejas apuntan a los cambios de horarios, la incertidumbre sobre la salida de las aeronaves y la falta de información oportuna, situaciones que afectan la planificación de los viajes y ocasionan graves perjuicios a los pasajeros.
El problema se refleja en las cifras oficiales difundidas en agosto, cuando el Ministerio de Obras Públicas informó sobre miles de vuelos demorados durante las gestiones 2024, 2025 y 2026, además de 289 reclamos formales registradas ante la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT) por distintas deficiencias del servicio.
Entre las causas identificadas figuran dificultades operativas, problemas técnicos, procedimientos de carga y descarga de equipaje y controles aeroportuarios que afectan los itinerarios establecidos.
Los reclamos también alcanzan a la ATT, entidad responsable de fiscalizar el servicio y proteger los derechos de los usuarios, cuya intervención es cuestionada ante la persistencia de las irregularidades denunciadas.
La normativa permite presentar reclamos ante la aerolínea y acudir posteriormente a la instancia reguladora cuando no exista una respuesta dentro del plazo establecido o esta resulte insatisfactoria.
La continuidad de estas dificultades plantea cuestionamientos sobre la eficacia de las medidas gubernamentales destinadas a mejorar las operaciones de BoA y garantizar el cumplimiento de los itinerarios.
Los pasajeros demandan respuestas concretas, atención efectiva de sus quejas y soluciones que debe dar el Gobierno, al ser la aerolínea estatal, que permitan recuperar la regularidad del transporte aéreo en el país.
