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Brasileño herido lideraba red criminal mayor a la de Marset

El brasileño Engri Júnior de Almeida Maia, herido durante un enfrentamiento con agentes antidrogas en Concepción, Santa Cruz, encabezaba una organización criminal que, según el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, podría ser más grande que la de Sebastián Marset, y es señalado por las autoridades como responsable de entre 12 y 15 sicariatos en Bolivia.

Oviedo informó que Almeida era uno de los criminales más buscados de Brasil, donde se le atribuyen más de 40 asesinatos por encargo. El extranjero, conocido como “Júnior Trindade”, “Cabezao” y “Pablo Escobar de Goiás”, ingresó a Bolivia en 2021 y habría utilizado una identidad falsa para desarrollar sus actividades delictivas.

El comandante general de la Policía, Adrián Álvarez, precisó que operaba bajo el nombre de Julio Javier Maya Zampaia y que sus actividades criminales se remontan a 2008, cuando comenzó a involucrarse en sicariatos, narcotráfico y tráfico de armas en Brasil.

“Suponemos, por las informaciones que estamos recibiendo del Brasil, que esta era una organización más grande que la de Sebastián Marset”, afirmó el ministro al referirse a la estructura que las autoridades investigan.

Almeida lideraba la organización Amigos do Estado (ADE), vinculada a redes criminales brasileñas, y también habría creado el Tercer Comando de Goiás. Según Álvarez, la estructura se dedicaba al tráfico internacional de cocaína, al sicariato y al tráfico de armas, además de establecer conexiones con otras organizaciones delictivas.

“Esta estructura criminal permitió generar vínculos y relaciones criminales con la estructura de Sebastián Marset, que operaba desde el departamento de Santa Cruz”, señaló Álvarez. De acuerdo con el Ministerio de Gobierno, estas estructuras utilizaban puentes aéreos para trasladar cocaína hacia Brasil y Europa, además de realizar asesinatos por encargo para otras organizaciones criminales.

Conforme a las autoridades, la organización de Almeida no solo habría colaborado en el traslado de grandes cargamentos de droga, sino que también proporcionaba seguridad a la red del narcotraficante uruguayo. Oviedo indicó que el brasileño estaría relacionado con la muerte del policía Yerson Salazar, ocurrida a fines de julio en San Matías.

La investigación fue desarrollada en coordinación con la Policía Boliviana, la Policía Federal de Brasil y la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA). Según Álvarez, la información recopilada mediante labores de inteligencia permitió desplegar el operativo en Concepción, donde el brasileño resultó gravemente herido el sábado 24 de octubre. La intervención movilizó a efectivos de Fuerzas Especiales y contó con apoyo aéreo de helicópteros y drones.

Armas y objetos de valor secuestrados durante el operativo policial. Foto: MG

De acuerdo con el reporte oficial, la organización detectó la presencia policial mediante tecnología antidrones e intentó escapar, lo que derivó en un enfrentamiento armado.

El extranjero permanece internado en terapia intensiva en una clínica de Santa Cruz tras recibir un disparo en la cabeza. Su estado es de diagnóstico reservado, según el Ministerio de Gobierno

Durante los operativos, tres personas que acompañaban al brasileño lograron escapar, mientras que la Policía aprehendió a su pareja, la brasileña Larisa Ribeiro de Oliveira, identificada por Oviedo como cómplice. Las autoridades mantienen el despliegue para localizar a otros dos integrantes de la organización que permanecen prófugos.

La presencia de Almeida en el país también quedó reflejada en las propiedades que presuntamente utilizaba. El viceministro de Lucha contra el Narcotráfico, Dorian Badani, informó que tenía 20 casas en Santa Cruz y que residía en Bolivia desde hacía varios años. Añadió que era investigado desde hacía más de un año.

“Podríamos decir que esta persona está viviendo en Bolivia hace muchos años atrás y está siendo investigado hace más de un año”, manifestó Badani.

Uno de los inmuebles identificados por la Policía era una hacienda situada a unos 25 minutos del área urbana de Concepción, en medio del bosque. La propiedad contaba con una playa artificial con cabañas, sala de karaoke, cine y gimnasio. El perímetro tenía cámaras de seguridad, cerco eléctrico y mallas de protección.

Frente al ingreso había carpas donde se alojaban alrededor de 30 albañiles que trabajaban en la ampliación del inmueble. Durante las intervenciones, los agentes secuestraron armas de grueso calibre, vehículos de alta gama, un cuadriciclo, una motocicleta, siete motos acuáticas, cuatro canoas, tres kayaks, teléfonos celulares, tabletas, computadoras portátiles, joyas y 504 gramos de marihuana.

Badani advirtió que las organizaciones criminales transnacionales cuentan con recursos económicos y tecnología para extender sus operaciones en distintos países. Sostuvo que estos grupos buscan establecerse en territorios donde existe actividad vinculada al narcotráfico y aseguró que la Policía está preparada para enfrentarlos.

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