InicioSeccionesOpiniónIndependencia de los jueces

Independencia de los jueces

Armando Aquino Huerta

Por los hechos de corrupción con daños económicos causados al Estado y a personas particulares, denunciados recientemente, cuyos autores estarían libres e impunes por la parcialización de jueces manipulados; algunos políticos y analistas jurídicos sugirieron dictar leyes para garantizar la independencia de los jueces. Desconocen que el Art. 178.I. de la Constitución Política del Estado dice: la potestad para impartir justicia emana del pueblo boliviano y se sustenta en los principios de independencia, imparcialidad, seguridad jurídica, publicidad, probidad, celeridad, gratuidad, pluralismo jurídico, interculturalidad, equidad, servicio a la sociedad, participación ciudadana, armonía social y respeto a los derechos.
Olvidan que el Art. 3. 2) de la Ley del Órgano Judicial dispone: independencia, significa que la función judicial no está sometida a ningún otro órgano de poder público. Ignoran que el Art. 3 del Código de Procedimiento Penal también dice: que los jueces serán independientes, sometidos únicamente a la Constitución, las Convenciones y Tratados internacionales vigentes y a las leyes. Incluso manda: por ningún motivo, los órganos estatales, ni personas naturales o jurídicas interferirán en la sustanciación de un proceso concreto. Por si fuera poco, a continuación dispone: en caso de intromisión el Juez informará a la Corte Suprema de Justicia sobre los hechos que afecten su independencia. Y remata diciendo: cuando la intromisión provenga del propio Poder Judicial, el informe será presentado al Consejo de la Judicatura o al Congreso nacional.
Por tanto, la independencia de los jueces, vocales y magistrados que administran justicia, está garantizada por dichas leyes y no necesita más leyes, porque su independencia depende solamente de ellos y de nadie más para no ser politizada. Solo requiere que dejen de ser peleles, personas sin carácter, sumisos, fáciles de manipular, sin valores ni personalidad para administrar justicia, por ser peligrosos para el imperio de la justicia, y favorables para los delincuentes y el crimen organizado, causantes de la inseguridad ciudadana.
Pero pareciera que algunos jueces son felices sometiéndose al poder de los políticos y a las coimas de los litigantes. Los jueces para aplicar correctamente las leyes sin parcializarse con las partes y recuperar la credibilidad en la justicia, solo necesitan tener personalidad y valentía, no necesitan jefes ni dinero de alguien. Por eso es hipocresía pura, que los jueces reclamen independencia, exigiendo mayor presupuesto, sabiendo que el pueblo no confía en ellos, porque la justicia esta corrompida por sus propios actos, salvo excepciones.
Concluyendo, la independencia de los jueces para administrar justicia no requiere más leyes ni cambio de jueces, necesita cambio en la personalidad de ellos, para ser dueños de sí mismos, no ser manipulados, ser imparciales y justos. Entonces podría cambiar la justicia, en caso contrario no cambiará. Pero no se puede cambiar si no se quiere. No se puede enderezar al árbol torcido. Epicteto dijo: “Ninguna persona es libre si no es dueña de sí misma”.

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- Advertisment -

MÁS POPULARES