Una buena alimentación en la infancia cambia el futuro
Por: Lic. Jheymi Luz Blanco Siñani – Nutricionista Dietista – Cel. 64223242
Cada 16 de octubre el mundo recuerda que comer bien no es un lujo, es un derecho. En Bolivia, este llamado es especialmente importante para proteger a nuestros niños y niñas, quienes más necesitan una alimentación completa y de calidad.
¿Por qué es urgente actuar ahora?
– Los primeros 1.000 días de vida (desde la concepción hasta los 2 años) son la ventana más importante para el crecimiento y desarrollo del cerebro. Una mala nutrición en esta etapa daña de forma irreversible el desarrollo físico y mental.
– La desnutrición crónica deja a los niños con menor estatura y menor capacidad de aprendizaje para toda la vida.
– Por otro lado, la obesidad infantil ha aumentado de forma preocupante: niños con sobrepeso tienen mayor riesgo de desarrollar diabetes, hipertensión y problemas articulares desde edades muy tempranas.
– Muchos niños consumen diariamente alimentos con exceso de azúcar, sal y grasas, pero carecen de vitaminas y minerales esenciales, como el hierro, el calcio y la vitamina A. Esto se conoce como «hambre oculta».
Nuestro compromiso: informar y educar
Como comunidad de nutricionistas y personal de salud, tenemos una responsabilidad fundamental: informar, orientar y difundir de forma clara y constante los beneficios de una alimentación saludable en la infancia. A través de ferias de salud, degustaciones de platos tradicionales saludables y sesiones educativas, podemos enseñar a las familias cómo elegir, preparar y combinar los alimentos que tenemos a nuestro alcance. Estas actividades permiten acercarnos, responder dudas y mostrar con ejemplos prácticos que comer bien sí es posible en nuestra cotidianidad.
Los pilares de una alimentación saludable para niños
- Variedad de alimentos: Incluir alimentos de todos los grupos cada día. No hay un solo alimento que lo tenga todo.
- Alimentos locales y tradicionales: La quinua, las legumbres, tubérculos, frutas y verduras de nuestra región son ricos, económicos y nutritivos. No necesitamos productos importados para comer bien.
- Menos alimentos procesados: Gaseosas, jugos azucarados, galletas, snacks y embutidos dañan la salud si se consumen a diario. No deben formar parte de la alimentación habitual de los niños.
- Agua: Es la única bebida que el cuerpo necesita. El agua debe estar disponible siempre, especialmente entre comidas.
- Comer en familia: El ambiente tranquilo durante las comidas ayuda a la digestión, a que el niño coma mejor y a fortalecer los lazos familiares.
Lo que todos debemos recordar
«No le des a tu hijo lo que no comas tú. El mejor maestro es el ejemplo.»
– Los niños copian nuestros hábitos, buenos y malos.
– No obligues a comer, pero ofrece variedad con paciencia.
– El desayuno no debe saltarse: da energía para empezar el día y mejora el rendimiento escolar.
– Una alimentación saludable no es cara, es diferente: elegir alimentos enteros y naturales en lugar de procesados suele ser más económico y mucho más nutritivo.
Conclusión
El 16 de octubre nos invita a reflexionar: la salud de nuestros niños no depende de medicinas, sino de lo que comen cada día. Como personal de salud, seguiremos trabajando, enseñando y acompañando a cada familia porque sabemos que invertir en su alimentación hoy es garantizar adultos sanos, fuertes y capaces mañana. ¡Cambiemos el plato, y cambiaremos el futuro de nuestros niños!
