Los trabajadores de Boliviana de Aviación (BoA) se declararon en estado de emergencia y denunciaron la falta de atención de las autoridades de la empresa estatal y del ministro de Obras Públicas Mauricio Zamora ante la crisis operativa y financiera que, según su pronunciamiento, afecta a la aerolínea.
El sector exige una reunión urgente para abordar los problemas que ponen en riesgo la estabilidad laboral y la prestación del servicio.
“Esta negligencia pone en riesgo la seguridad operacional y también la estabilidad laboral de cientos de trabajadores y el compromiso con nuestra población”, señala un pronunciamiento público difundido el domingo 18 de octubre en Cochabamba.
En el documento, los trabajadores sostienen que enviaron varias notas de convocatoria, petitorios y solicitudes formales para reunirse con el presidente del directorio de BoA, cargo que atribuyen al ministro Zamora. Sin embargo, denuncian que no recibieron respuesta y que tampoco se cumplieron compromisos establecidos en actas.
El sector también cuestiona que el directorio no sesione de manera regular, pese a que los estatutos establecen reuniones mensuales. En criterio de los trabajadores, esta situación dificulta la toma de decisiones y retrasa la atención de los problemas estructurales de la empresa.
Entre sus principales preocupaciones están las aeronaves que permanecen fuera de servicio, la falta de repuestos críticos, la ausencia de adquisición o alquiler de motores y las necesidades de mantenimiento. Los trabajadores advierten que estos problemas generan perjuicios económicos al Estado y limitan la capacidad operativa de la aerolínea.
La advertencia de los trabajadores se suma a los problemas de servicio que BoA ha enfrentado en los últimos años, con reportes de retrasos, cancelaciones y dificultades para cumplir sus itinerarios.
Por ejemplo, en diciembre de 2025 la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) aprobó itinerarios para 13 aeronaves, aunque la aerolínea operaba con menos unidades disponibles. La diferencia entre la programación y la flota operativa fue señalada como uno de los factores que provocaban retrasos y cancelaciones.
Asimismo, en marzo de 2026, el Ministerio de Obras Públicas anunció la llegada de motores destinados a recuperar aeronaves que permanecían fuera de servicio, como parte de un plan para incrementar progresivamente la flota operativa.
En abril de 2026, el embajador de Francia en Bolivia Olivier Fontan cuestionó la atención recibida durante un viaje con BoA y denunció cambios de horario sin aviso, demoras en la entrega de equipaje y dificultades para presentar reclamos.
POSIBLES MEDIDAS DE PRESIÓN
Los trabajadores convocaron públicamente al Ministerio de Obras Públicas y al directorio de BoA a atender sus demandas y abrir un espacio de diálogo que permita encontrar soluciones a los problemas de la empresa.
También solicitaron a los medios de comunicación cubrir la situación que atraviesa el sector y las consecuencias que, según afirman, repercuten en el servicio de transporte aéreo.
En la parte final del documento, los trabajadores advierten que, si persiste la falta de atención de las autoridades, podrían asumir medidas de presión que afectarían a la población, aunque no especificaron cuáles serían esas acciones.
El pronunciamiento concluye con un pedido de respeto a los compromisos asumidos, atención inmediata a sus demandas y resguardo de la estabilidad laboral en la aerolínea estatal. (Brújula Digital)
