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Una resolución ministerial y un operativo nocturno

La estrategia legal que permitió expulsar Klaus Barbie de Bolivia

>> La identidad falsa utilizada por Klaus Barbie permitió justificar legalmente su expulsión de Bolivia, mientras una maniobra nocturna desvió a los periodistas para facilitar su traslado desde la cárcel de San Pedro hasta el aeropuerto.

Una resolución ministerial permitió expulsar a Klaus Barbie de Bolivia en 1983, mientras una operación organizada para despistar a los periodistas encubrió su salida de la cárcel de San Pedro, según reveló en entrevista exclusiva con EL DIARIO Jaime Guzmán Peñaranda, exsubsecretario del despacho del ministro del Interior, Migración y Justicia durante el gobierno de Hernán Siles Suazo, quien asesoró la elaboración del documento que hizo posible su expulsión.

La expulsión de Barbie se apoyó en una resolución ministerial que justificó su salida por la identidad falsa con la que permanecía en el país. La medida se concretó cuando estaba detenido en la cárcel de San Pedro por un proceso iniciado ante la Contraloría, mientras Francia reclamaba que fuera juzgado por los crímenes cometidos durante la ocupación nazi.

Guzmán explicó que el caso llegó a manos del entonces ministro del Interior, Mario Roncal Antezana, en un momento en que las autoridades debían resolver la situación del detenido sin que en Bolivia se hubiera abierto un proceso penal por los delitos que había cometido en Francia.

“Cuando estaba detenido (Barbie) en San Pedro, el ministro me consultó qué se podía hacer si no se había iniciado ningún juicio aquí contra él”, recordó el exsubsecretario.

El antecedente inmediato de la detención era un proceso coactivo relacionado con una operación para adquirir un barco destinado a Bolivia. Según el relato del entrevistado, Barbie había reunido recursos para ese propósito, pero la embarcación no llegó a comprarse. El asunto derivó en una actuación ante la Contraloría y en un mandamiento de apremio que permitió su encarcelamiento.

El procedimiento por ese caso económico no resolvía la responsabilidad de Barbie por los crímenes cometidos en Europa. Por ello, la consulta del ministro se centró en encontrar una vía legal que permitiera poner fin a su permanencia en Bolivia sin esperar un juicio por esos hechos.

La alternativa planteada por Guzmán fue elaborar una resolución ministerial basada en la identidad falsa y en las irregularidades de su ingreso y permanencia en el país. “Lo que podríamos hacer es dictar una resolución ministerial con el argumento legal de que tiene doble identidad y ha entrado clandestinamente a Bolivia”, relató sobre la recomendación que hizo a Roncal Antezana.

El documento se sustentó en que Klaus Altmann era, en realidad, Klaus Barbie, quien había utilizado una identidad falsa para permanecer en Bolivia. “Precisamente, la resolución que dictó el ministro fue que tenía identidad falsa en Bolivia y usó doble identidad”, explicó Guzmán, al precisar que su salida del país no se tramitó mediante una extradición.

IDENTIDAD DE BARBIE

La investigación que permitió exponer la verdadera identidad de Barbie estuvo vinculada con Beate Klarsfeld, conocida como la “cazadora de nazis” por su labor para localizar y denunciar a antiguos responsables del régimen de Adolf Hitler que habían escapado de Europa después de la Segunda Guerra Mundial.

Klarsfeld llegó a Bolivia para buscar al antiguo oficial de las SS, quien vivía bajo el nombre de Klaus Altmann y desarrollaba actividades empresariales. Entre sus contactos estaban industriales madereros con quienes se reunía en el Hotel Sucre. La activista vigiló el lugar y comparó a quienes entraban y salían con las fotografías que tenía de Barbie, hasta reconocerlo.

El trabajo de la cazadora de nazis permitió divulgar que Altmann era el hombre que había dirigido la Gestapo en Lyon, Francia, durante la ocupación alemana. Esa policía secreta del régimen nazi persiguió y reprimió a opositores, participó en interrogatorios bajo tortura y contribuyó a la deportación de judíos y miembros de la resistencia francesa.

La identificación pública de Barbie también puso de relieve su permanencia en Bolivia y sus vínculos con sectores del poder durante las dictaduras militares. En el régimen de Luis García Meza, el entonces ministro del Interior, Luis Arce Gómez, le había facilitado una credencial de coronel asimilado que le permitía ingresar a dependencias oficiales y militares.

“Él (Barbie) entraba y salía del Palacio de Gobierno porque Arce Gómez le había dado una credencial de coronel asimilado”, afirmó Guzmán sobre las facilidades de las que disponía Barbie durante ese periodo.

La labor de Klarsfeld para identificar a Barbie fue independiente de las acciones que posteriormente ejecutó el Gobierno boliviano para expulsarlo. Según explicó Guzmán, la activista se encargó de revelar su verdadera identidad ante la prensa y la opinión pública internacional, mientras que las autoridades nacionales diseñaron por su cuenta la estrategia legal y el operativo nocturno para sacarlo de la cárcel de San Pedro.

LA MANIOBRA NOCTURNA

La expulsión también exigió una maniobra para evitar que los periodistas que aguardaban frente a la cárcel de San Pedro identificaran el traslado real de Barbie. La operación se preparó durante la noche y contempló la salida de un hombre disfrazado para desviar la atención de los reporteros.

Guzmán recordó que aconsejó cubrir al detenido para ocultar su rostro y organizar una salida que impidiera a la prensa seguir el recorrido verdadero. Su intervención se limitó a la asesoría; no participó directamente en la ejecución del operativo.

“En lo que yo más o menos intervine y asesoré fue que lo sacaran de noche, totalmente cubierto, con una bata y un sombrero”, relató sobre la recomendación que hizo para dificultar la identificación del detenido.

El plan consistió en hacer salir primero a un policía disfrazado de Barbie. El hombre subió a un vehículo que partió mientras los periodistas, convencidos de que transportaba al antiguo oficial nazi, lo siguieron para registrar su salida.

“Los periodistas corrieron detrás de ese auto para verlo, para filmar y divulgar la noticia”, recordó el entrevistado sobre la reacción de los reporteros.

La distracción permitió que el traslado verdadero se realizara minutos después. Según el relato del exsubsecretario, Barbie salió cubierto y fue llevado al aeropuerto para abandonar Bolivia rumbo a Francia.

“Unos 15 o 20 minutos después salió el verdadero Barbie, totalmente cubierto, para llevárselo”, señaló al describir el intervalo entre la salida del señuelo y la del detenido.

El entrevistado precisó que su participación no implicó poder de decisión sobre la expulsión ni responsabilidad directa en la ejecución del operativo. “Yo era asesor boliviano, no tenía facultad de decisión”, aclaró.

Durante la entrevista, Guzmán comparó el caso de Barbie con el de otros responsables nazis que escaparon de Europa tras la guerra, como Adolf Eichmann, capturado en Buenos Aires y ejecutado en Israel en 1962, y Josef Mengele, quien murió en Brasil sin ser juzgado.

Barbie fue expulsado de Bolivia en febrero de 1983 y trasladado a Francia, donde en 1987 fue condenado a cadena perpetua por crímenes contra la humanidad. Murió en prisión en septiembre de 1991, a los 77 años.

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