Desde la anterior gestión de gobierno, ya se tenía planificado convertir a Bolivia en el centro de distribución energética, proveyendo energía eléctrica a Perú, Brasil, Argentina y Chile. Ahora, la visita del presidente chileno José Antonio Kast y tras la reunión con el mandatario del país Rodrigo Paz, se impulsa la integración y avanzar, a través de una evaluación, la interconexión eléctrica binacional.
Durante la jornada de ayer, impulsaron la firma de la Declaración Conjunta sobre Integración Energética, con la que evaluarán una futura interconexión eléctrica binacional. Mediante estudios técnicos, ambientales y regulatorios liderados por el Comité Técnico Binacional, que definirá la hoja de ruta para el intercambio energético, según el Ministerio de Hidrocarburos.
Sin embargo, la interconexión eléctrica es sólo una parte del acuerdo sellado entre Chile y Bolivia. Ambos países firmaron al menos cinco acuerdos para impulsar el comercio, la minería, la energía y la conectividad.
“Hoy damos un paso importante en nuestra relación con Chile. Los acuerdos alcanzados entre los presidentes Rodrigo Paz Pereira y José Antonio Kast abren nuevas oportunidades para el comercio, la inversión, la minería, la energía y la integración regional”, señala el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Christian A. Morales Burgos.
“(…) mirar hacia adelante, encontrar puntos de encuentro y transformar nuestras relaciones internacionales en oportunidades concretas para nuestra gente, es lo fundamental”, enfatizó.
Desde la economía, tenemos claro que crecer también significa conectarnos mejor con nuestros vecinos, ampliar nuestros mercados y generar las condiciones para atraer inversiones y crear empleo, apuntó el ministro.
En la agenda comercial destaca la modernización del Acuerdo de Complementación Económica N.º 22 (ACE-22), orientada a profundizar y dinamizar el intercambio comercial y las inversiones entre ambos países.
En materia minera, ambos acordaron fortalecer la cooperación técnica, el intercambio de información y el desarrollo de iniciativas de interés común en el sector.
Asimismo, destacaron el apoyo de la CAF -Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe-, para contribuir al desarrollo de estudios, proyectos e iniciativas orientados a fortalecer la conectividad, la infraestructura y los vínculos comerciales y productivos bilaterales.
También se avanzó en la suscripción del Memorándum de Entendimiento para el desarrollo del Corredor Bioceánico de Fibra Óptica Chile–Bolivia, destinado a fortalecer la conectividad digital sudamericana y contribuir a una mayor integración entre los océanos Pacífico y Atlántico.
Además, valoraron los avances orientados a fortalecer la integración de infraestructura física, portuaria y logística entre ambos países, para mejorar y ampliar las alternativas de conectividad para el transporte y el comercio exterior boliviano.
La integración energética también incluye los avances alcanzados en el Proyecto OSSA II para la reversión del oleoducto Sica Sica–Arica, iniciativa que contribuirá a fortalecer la seguridad del abastecimiento de combustibles de Bolivia.
“Acordamos continuar fortaleciendo la integración fronteriza y la coordinación entre las autoridades competentes de ambos países, con especial atención a los pasos fronterizos de Chungará–Tambo Quemado y Colchane–Pisiga”, sostiene la agenda de integración.
El primer y segundo convenio fueron firmados por los ministros de Relaciones Exteriores de Chile y Bolivia, Francisco Pérez y Héctor Huanca, respectivamente. El tercer documento fue suscrito por Pérez y el ministro de Minería y Metalurgia, Marco Antonio Calderón de la Barca.
Datos
La relación comercial con Chile ha sido históricamente deficitaria para Bolivia. En 2025, las exportaciones bolivianas a Chile registraron una disminución del 8% con relación al 2024, mientras que las importaciones crecieron 28%.
En 2025, Bolivia exportó 302 productos a Chile, entre los que destacaron la torta de soya, el aceite refinado de soya y los minerales de cobre. Por su parte, importó 1.454 productos, principalmente diésel, nitrato de amonio y medicamentos para uso humano.
En 2025, Bolivia movilizó 6,6 millones de toneladas de carga a través de rutas marítimas, de acuerdo con información del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).
