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De Señorita Illimani a soberana internacional

La conquista de Pamela Chasqui. De las alturas de La Paz a la cima del turismo mundial

- La representante boliviana se consagra como Miss Turismo Mundial 2026 en Colombia y asume el compromiso de proyectar la riqueza cultural, natural y turística de Bolivia ante el mundo

“Una corona no representa un logro personal, representa una responsabilidad con todo un país” ESTO PONER COMO UN RESPIRO EN LA ENTREVISTA

Por Susana Gutiérrez

Tras coronarse como Miss Turismo Mundial 2026 en Bucaramanga (Colombia) y ser reconocida por sus compañeras con el título de Mejor Compañera, Pamela Chasqui repasa los momentos más emotivos de su triunfo. En entrevista con la revista Femenina, habla sobre el impacto de llevar la cultura y la gastronomía de Bolivia al mundo, la importancia del bienestar emocional y la salud mental desde su faceta como magíster en Psicología Clínica, y el valor de la disciplina y la preparación integral que la llevaron a cumplir este sueño.

¿Qué cruzó por tu mente en el momento en que pronunciaron tu nombre como la nueva Miss Turismo Mundial 2026 en Bucaramanga?

Me sentí profundamente feliz y orgullosa. Si bien confiaba en mí misma y en mi preparación, escuchar mi nombre como Miss Turismo Mundial 2026 fue un momento que marcó mi vida. Durante la entrevista con el jurado tuve la oportunidad de compartir mis conocimientos sobre la gastronomía, la cultura y la diversidad turística de Bolivia, y confirmé que representar a un país exige mucho más que portar una banda: requiere conocerlo, comprenderlo y sentirlo.

Bolivia es un país extraordinario, cuya riqueza se manifiesta en sus paisajes, sus distintos climas, sus tradiciones y, sobre todo, en la identidad de su gente. Pero uno de los recuerdos más conmovedores que me llevo es haber visto nuestras banderas ondeando y escuchar a tantas personas gritar “¡Bolivia, Bolivia!”. En ese instante comprendí que, más allá de las fronteras, nuestra identidad tiene el poder de unir corazones. Ver a personas de otras nacionalidades celebrar y demostrar cariño por mi país fue una experiencia que guardaré eternamente en mi corazón.

Ese día comprendí que una corona no representa únicamente un logro personal; representa una responsabilidad con todo un país. Porque aquel día no solo cumplí un sueño, comprendí que mi corona tiene un propósito, y mi propósito es llevar el nombre de Bolivia tan lejos como me sea posible.

¿Cómo fue la convivencia con las demás candidatas internacionales durante los días previos a la gala final en la «Ciudad Bonita»?

Viví una experiencia maravillosa. Desde el primer día construimos una convivencia basada en el respeto, la solidaridad y la amistad. Compartí momentos muy especiales con candidatas de Venezuela, Ecuador, Brasil, México y Colombia.

Tuve, además, la alegría de recibir el título de Mejor Compañera, algo que valoro profundamente porque refleja que, más allá de competir, supe conectar con las personas desde el corazón.

También hubo una cena, donde compartimos souvenirs entre todas fue algo tan hermoso, yo llevé llaveros de sombrero de sao, llamitas, café, miel y tazas además de mi manual de mindfulness, todos se interesaron mucho por el bienestar emocional y el crecimiento personal. Para mí, esos pequeños gestos representan algo mucho más grande: el intercambio cultural y humano que hizo verdaderamente valiosa esa experiencia.

¿Cuál fue la prueba o etapa más exigente del concurso y de qué manera la afrontaste para destacar entre las participantes?

Considero que una de las etapas más exigentes fue la entrevista con el jurado, porque requería mucho más que una buena imagen, exigía preparación, conocimiento, seguridad y capacidad para comunicar quién eres realmente.

La afronté confiando en mi preparación y en mis conocimientos. Pude expresarme con naturalidad y hablar sobre la riqueza cultural, gastronómica y turística de Bolivia sin dejarme dominar por los nervios.

Creo que una de mis fortalezas fue comprender que, cuando conoces tu propósito y confías en lo que tienes para aportar, puedes desenvolverte con autenticidad incluso frente a personas que no conoces.

Como Señorita Illimani y ahora soberana mundial del turismo, ¿cuáles son los destinos y maravillas de Bolivia que priorizarás promocionar ante el mundo durante tu reinado?

Mi compromiso es proyectar al mundo la riqueza de los nueve departamentos de Bolivia, porque nuestro país es mucho más que un destino: es una experiencia cultural, natural y humana.

Quiero seguir mostrando maravillas como el Salar de Uyuni y el lago Titicaca, misiones Jesuíticas de Chiquitos, el parque nacional de Torotoro pero también destacar la diversidad, la identidad y los paisajes de Tarija, La Paz, Pando, Beni, Oruro, Chuquisaca, Santa Cruz, Cochabamba, Potosí y todo lo que cada uno de ellos tiene para ofrecer. Cada departamento tiene su historia, su gastronomía, su cultura y eso es lo que quiero mostrar al mundo.

Mi visión es promover un turismo responsable, sostenible e inclusivo, que no solo atraiga visitantes, sino que también genere oportunidades para nuestras comunidades y valoren nuestras raíces. Estamos trabajando para que esta promoción tenga alcance y continuidad. Quiero que el mundo visite Bolivia por sus paisajes, se enamore de su cultura y comprenda que nuestra mayor riqueza también está en nuestra gente. Asimismo, la organización internacional está trabajando en una agenda para promocionar Bucaramanga Colombia a nivel mundial.

Desde tu participación en el Miss Bolivia representando a La Paz como Señorita Illimani hasta este triunfo internacional, ¿en qué aspectos sientes que más has crecido como persona y como modelo?

Esta experiencia me ha enseñado que crecer no significa únicamente alcanzar una meta, sino desarrollar la capacidad de asumir nuevas responsabilidades con madurez, humildad y propósito.

He fortalecido mi seguridad, mi comunicación y mi visión como mujer y profesional. Hoy comprendo que representar a un país implica prepararse constantemente, escuchar otras realidades y reconocer que siempre hay algo nuevo que aprender.

Mi mayor evolución ha sido entender que la belleza puede abrir puertas, pero son el conocimiento, los valores y la capacidad de servir los que permiten honrar las oportunidades que recibimos.

No regresé siendo solamente una mujer con un título internacional; regresé con una visión más grande de lo que puedo aportar al mundo.

 

Prepararse para un certamen internacional exige disciplina física, mental y oratoria. ¿Quiénes formaron tu equipo de apoyo y qué rol jugó tu familia en este logro?

Mi preparación comenzó desde que fui elegida Señorita Illimani y ha sido un proceso de disciplina, constancia y aprendizaje. Estoy profundamente agradecida con Promociones Gloria y con los profesionales que contribuyeron a mi formación.

El profesor Mauricio me acompañó en las clases de pasarela, ayudándome a fortalecer mi desenvolvimiento escénico. La licenciada Gloria Mariana fue fundamental en mi preparación en oratoria, enseñándome herramientas para comunicar mis ideas con claridad y seguridad. Asimismo, el profesor Roque me enseñó técnicas de automaquillaje, que fueron esenciales para desenvolverme con autonomía durante las entrevistas y galas del certamen.

También conté con el acompañamiento de profesionales de psicología y nutrición, porque entiendo que una preparación integral requiere cuidar tanto el cuerpo como la mente.

Y bueno mi familia ha sido mi mayor fortaleza. El amor, el respaldo emocional y la confianza de toda mi familia me recordaron que no estaba sola en este camino.

Porque detrás de una corona hay muchas horas de preparación, pero detrás de mi

¿Qué mensaje le envías a la juventud y a las niñas bolivianas que sueñan con llevar el nombre de su país en alto en escenarios internacionales?

Les diría que nunca permitan que las dudas de los demás definan el límite de sus sueños. Crean en ustedes, prepárense con disciplina y trabajen con propósito, porque los sueños no se alcanzan únicamente con ilusión, sino con esfuerzo, constancia y decisiones conscientes.

Como magíster en Psicología Clínica, considero fundamental recordarles que la salud mental también forma parte del éxito. En el camino hacia nuestras metas podemos enfrentarnos a la presión, las comparaciones y el miedo a no ser suficientes. Por eso, aprender a gestionar nuestras emociones y buscar acompañamiento profesional cuando lo necesitamos no es una debilidad, sino una muestra de inteligencia y fortaleza.

A las niñas bolivianas quiero decirles: nunca permitan que nadie les haga creer que sus sueños son demasiado grandes. Reconozcan su valor, cultiven sus talentos y recuerden que no necesitan ser perfectas para ser extraordinarias. Porque el futuro de Bolivia no se construye esperando que alguien crea en nosotras, sino atreviéndonos a creer en nosotras mismas, preparándonos para nuestros desafíos y convirtiendo nuestros sueños en oportunidades para transformar el mundo.

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