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Economistas del Banco Mundial

Madres solas fuertes y una asistencia social deficiente

> Los expertos plantean varias observaciones y medidas a asumir para que este sector reciba el apoyo correspondiente.

En toda América Latina y el Caribe existe un consenso cada vez mayor de que los hogares de “madres solas” están en desventaja; sin embargo, faltan pruebas sistemáticas sobre sus condiciones, lo cierto es que el número va en aumento, según el estudio elaborado por los economistas del Banco Mundial, Jacobus de Hoop, Hugo Ñopo y Laura Cuesta, profesora Asociada en la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Rutgers, plasmado en el artículo titulado: Criar solas a los hijos en América Latina y el Caribe: madres fuertes y asistencia social deficiente.
¿Cuál es la prevalencia de estos hogares? ¿Cómo han cambiado en los últimos años? ¿Cómo les va en términos de empleo y bienestar? ¿Quién apoya estos hogares y cómo? Nos hemos propuesto responder a estas preguntas en un nuevo estudio integral para la región. En esta entrada de blog compartimos tres datos clave de nuestras conclusiones y algunas sugerencias para el diseño de políticas eficaces, sostienen los autores.
El primero, es que los hogares de madres solas en América Latina y el Caribe están aumentando. Un cambio demográfico silencioso está reconfigurando la vida familiar en la región. En los últimos quince años, la proporción de hogares con niños en los que la madre es la única adulta (es decir, los hogares con madre sola) ha aumentado del 7% a casi el 10%. Hoy en día, cerca de 1 de cada 10 niños de la región crece en un hogar con madre sola, lo que representa un aumento del 46% en apenas una década y media.
Esa media regional varía entre países, desde el 5,3% en Honduras hasta el 14,1% en República Dominicana. Detrás de estas estadísticas hay millones de mujeres criando a sus hijos en gran medida solas, enfrentando mercados laborales difíciles, pobreza y apoyo social insuficiente con una resiliencia notable.
La segunda muestra que la pobreza afecta duramente a las madres solas y a sus hijos. Los hogares con madre sola tienen una tasa de pobreza del 45,5% frente a una media regional del 26,8%. En Brasil, Colombia, Honduras y Perú, más de la mitad de los hogares con madre sola son pobres. Esto no es simplemente porque las madres solas ganan menos; es porque se enfrentan a una combinación de desventajas que las políticas públicas hasta ahora no han logrado abordar adecuadamente.
El tercero indica que las madres solas trabajan duro, pero la calidad de sus empleos es inferior a la media, por lo que deben compensar con otras fuentes de ingresos. Las mujeres no están desconectadas del mercado laboral, todo lo contrario. Más de cuatro de cada cinco madres solas participan en la fuerza laboral, en comparación con cerca de tres de cada cinco mujeres que dependen de otros adultos en el hogar para criar a sus hijos. El problema, sin embargo, es la calidad de los trabajos que desempeñan las madres solas.
Servicios de cuidado infantil
Sin acceso a servicios de cuidado infantil de calidad, las madres solas a menudo no pueden aceptar un empleo formal mejor remunerado, que habitualmente requiere compromisos a tiempo completo y horas extra. Tienen un 10% más de probabilidades que las mujeres que crían a sus hijos con otros adultos de trabajar en la economía informal, en empleos que ofrecen bajos salarios, sin beneficios y sin seguridad laboral. Más de una de cada cuatro madres solas es “trabajadora pobre”, es decir, tiene un empleo, pero aún no puede llegar a fin de mes, sostienen los autores.
Las madres solas están esencialmente por su cuenta y dependen mucho más de las transferencias. En promedio, casi el 60% de los ingresos del hogar provienen de los ingresos laborales de la madre sola. El otro 40% proviene de transferencias privadas —de padres que no residen en el hogar, familiares y otras personas— y de asistencia pública (estas últimas en realidad solo aportan el 7%). En cambio, en hogares donde las mujeres crían a sus hijos con otros adultos, casi el 80% de los ingresos familiares provienen del empleo, sostiene el artículo.
En Bolivia, la situación que se observa en las calles, madres vendiendo junto a sus hijos, debido a que no tienen a quien dejar. En las calles hacen sus tareas, en algunos casos, o en otro, ayudan a la venta de productos junto a sus madres.
¿Qué es lo que realmente ayudaría?
Las madres solas son mujeres trabajadoras que enfrentan un entorno económico que a menudo no las sostiene. Sus desafíos son diversos, por lo que las políticas públicas deberían tener en cuenta esa diversidad. Hemos identificado tres áreas interconectadas donde las políticas públicas podrían marcar una diferencia real, apuntan los expertos.
En primera instancia, se refieren al acceso a los servicios de cuidados infantiles, quizá la palanca política más poderosa disponible. Cuando las madres pueden acceder a un cuidado infantil confiable, pueden buscar un mejor empleo, ganar más y construir una mayor seguridad financiera para sus familias. Sin embargo, una pregunta clave es cómo financiar este servicio fundamental que facilita la participación laboral de las madres.
En segundo lugar, la protección social debe llegar mejor a las madres solas. Una contribución del 7% de la asistencia pública a los ingresos del hogar no es suficiente. Ampliar y mejorar la focalización de transferencias monetarias condicionadas podría reducir directamente las tasas de pobreza de estas familias, sostienen.
En tercer lugar, un mejor cumplimiento del pago de la pensión alimenticia no resolvería todas las desventajas que enfrentan las madres solas, aunque ayudaría a garantizar el costo de criar a los hijos. Las transferencias privadas (que incluyen pagos de pensión alimenticia) representan solo el 13% de los ingresos totales del hogar. Claramente, el apoyo financiero de los padres que no residen en el hogar es insuficiente para cubrir las necesidades de estas familias, describen.

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