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Se precisa cambio cultural

El país necesita transformaciones profundas, no solo modificar leyes

> Ven que cambiar el país no se limita solo hacer cambios en las leyes, sino a modificar la manera de entender el poder, relacionarse con el Estado, recuperar la responsabilidad individual y colectiva, abrir espacio a la pluralidad y devolver a la sociedad aquello que el poder político y corporativo quitó. > Afirman que la construcción de una nueva Bolivia requiere más que solo nuevos gobernantes, se necesita ciudadanos dispuestos a transformar la cultura. > Una reforma constitucional, parcial o total, puede ser necesaria, pero por sí sola no producirá la transformación que el país necesita, ya que las leyes pueden cambiar mientras las prácticas permanecen intactas.

Después de más de veinte años de un modelo político que concentró poder, debilitó instituciones, subordinó buena parte de la vida pública a estructuras político-sindicales y convirtió el Estado en instrumento de reproducción del poder, la exsenadora por Santa Cruz, Centa Rek, afirmó que no basta con cambiar autoridades, gobiernos o leyes, sino un verdadero movimiento reformador y transformador del Estado.
“El desafío es enorme. El modelo populista no desaparece porque cambie el presidente. Sobrevive en las instituciones, en las prácticas administrativas, en las estructuras sindicales, en determinadas formas de entender el poder, en los privilegios adquiridos y, sobre todo, en una cultura política acostumbrada a que el Estado decida por los ciudadanos”, explicó Rek, a través de sus redes sociales.
En su criterio, lo que el país necesita es “un verdadero movimiento reformador y transformador del Estado”, que alcance a la política, la educación, la cultura, la comunicación, la economía, la administración pública y también las propias costumbres de los ciudadanos para relacionarse con el Estado y con la sociedad.
Asimismo, precisó que una reforma constitucional, parcial o total, puede ser necesaria, pero por sí sola, no producirá la transformación que el país necesita, ya que las leyes pueden cambiar mientras las prácticas permanecen intactas.
“Se trata, en definitiva, de una batalla cultural por la libertad, la responsabilidad individual, la pluralidad y la democracia”, indicó.
Para Rek, la educación es el campo donde comienza todo y el país necesita revisar profundamente su legislación educativa y abrir el sistema a una educación plural, libre, exigente y orientada al conocimiento, al pensamiento crítico y a las capacidades múltiples de niños y jóvenes.
En esa línea, explicó que una sociedad libre no puede formar ciudadanos para pensar de una sola manera. Debe formar personas capaces de preguntar, investigar, contrastar, crear, disentir, argumentar y construir sus propios proyectos de vida, tomando en cuenta que salir del pensamiento único no significa imponer otro pensamiento único, sino abrir las puertas a la diversidad de ideas, lo que no se conseguirá solo con un cambio en las leyes.
“Si mañana aprobamos una nueva legislación educativa, pero mantenemos autoridades que administran desde los mismos paradigmas, sindicatos que continúan condicionando las políticas públicas y estructuras burocráticas que entienden la educación como obediencia administrativa, habremos cambiado el texto, pero no el sistema”, expuso Rek.
Aseguró que, así como una transformación requiere nuevas leyes, también necesita nuevos liderazgos, nuevas prácticas y una nueva cultura institucional en la que la autoridad estatal tenga capacidad de regular y garantizar derechos; sin embargo, esa capacidad no debería confundirse con la posibilidad de decidirlo todo.
La exsenadora señaló que transformar el país también requiere de separar con claridad las esferas pública y privada, donde el Estado está en obligación de garantizar derechos, establecer reglas, fiscalizar el cumplimiento de la ley y proteger a quienes necesitan protección, sin convertirse en administrador de cada aspecto de la vida social.
“La sociedad necesita recuperar espacios de autonomía, las familias capacidad de decisión, las instituciones recuperar responsabilidad, los ciudadanos iniciativa y el Estado recuperar aquello que verdaderamente le corresponde: servir, garantizar, regular y hacer cumplir la ley”, resaltó.
Según Rek, un proyecto de transformación para Bolivia no puede agotarse solo en una reforma constitucional, sino convertirse en una corriente cultural que vuelva a colocar en el centro la libertad, la responsabilidad, el mérito, la creatividad, la iniciativa privada, la propiedad, la pluralidad, el respeto institucional y la convivencia democrática.
Esta corriente debe cuestionar los privilegios corporativos y las prácticas que han convertido al Estado en patrimonio de grupos organizados, además de entender que la democracia no consiste solamente en votar, sino también en vivir bajo instituciones que respeten la libertad y los derechos de todos.
“Bolivia necesita hacer su propio camino. No se trata de copiar modelos. Se trata de comprender que ninguna transformación política será sostenible si no cambia también la cultura que sostiene las instituciones”, añadió Rek, insistiendo en que otra Bolivia es posible siempre y cuando se comience a perforar el sistema heredado y se abran espacios para nuevas ideas, generaciones, formas de producir, educar, comunicar y gobernar.
“Tenemos que dejar de aceptar como normales aquellas prácticas que durante años nos fueron impuestas como inevitables y entender que la transformación no llegará solamente desde el Palacio de Gobierno, desde la Asamblea Legislativa o desde un nuevo texto constitucional. Llegará también desde las escuelas, las universidades, las familias, las empresas, los medios, las organizaciones ciudadanas y desde cada boliviano dispuesto a dejar de reproducir los viejos paradigmas”, finalizó.

La exsenadora por Santa Cruz, Centa Rek.
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