El cierre dominical del carril de subida de la avenida Costanera, dispuesto para habilitar una ciclovía recreativa entre las 07:00 y las 13:00, genera un serio perjuicio para miles de personas que utilizan esta vía para desplazarse entre la zona Sur y otros sectores de La Paz.
La medida afecta una de las principales arterias de conexión de la ciudad, en un tramo caracterizado por una elevada circulación vehicular. Durante seis horas, conductores particulares, pasajeros del transporte público y familias que necesitan movilizarse, deben enfrentar restricciones y buscar rutas alternativas, con la consecuente presión sobre otras calles y avenidas de la zona.
La decisión de las autoridades comunales fue duramente criticada por la ciudadanía, porque prioriza una actividad recreativa sobre una necesidad básica de movilidad en una vía estratégica. Promover el uso de la bicicleta mediante el cierre de un corredor de alto tráfico expone una deficiente conciliación entre recreación, transporte y circulación urbana.
Una política municipal de movilidad no debería trasladar el costo de una actividad recreativa a quienes, por razones laborales, familiares, comerciales, médicas o personales, necesitan utilizar un vehículo durante la mañana del domingo. Tampoco corresponde asumir que durante el fin de semana desaparece la necesidad de desplazamiento de la población.
El problema se agrava porque la Costanera cumple una función importante para la circulación entre distintos sectores de la zona Sur. Restringir uno de sus sentidos obliga a redistribuir el flujo vehicular hacia rutas que pueden recibir una carga adicional y ocasionar mayores tiempos de recorrido para los usuarios.
La Alcaldía de La Paz debe evaluar alternativas que permitan mantener espacios seguros para ciclistas sin bloquear durante varias horas una avenida de importancia para el tránsito vehicular. Circuitos en vías de menor flujo, horarios más reducidos o esquemas que garanticen simultáneamente la circulación podrían disminuir el impacto sobre la ciudadanía.
El incentivo al uso de medios alternativos de transporte no puede convertirse en una imposición, que perjudique a quienes dependen de automóviles, taxis, transporte público u otras movilidades. Una ciudad necesita políticas que integren las distintas formas de desplazamiento y no decisiones que enfrenten a unos usuarios de la vía con otros.
Mantener el cierre dominical en una arteria de estas características, sin reducir al mínimo las afectaciones al tránsito, representa una medida que debe ser revisada.
En zona Sur
Cierre de avenida Costanera perjudica a miles de personas
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