En la actualidad, vivimos en una era digital en la que tenemos acceso inmediato a múltiples formas de grabación y reproducción de sonidos. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar cómo comenzó esta historia y cuándo llegó a Bolivia el primer aparato capaz de registrar y reproducir la voz humana y otros sonidos.
Conocido como fonógrafo, este invento fue uno de los grandes avances que transformaron la manera de conservar y transmitir el sonido. Desarrollado por Thomas A. Edison en 1877, su aparición inauguró una nueva etapa en la historia de la tecnología y de la cultura.
Pero, ¿cuándo llegó este novedoso invento a Bolivia? ¿En qué población fue presentado por primera vez? Estos son algunos de los interrogantes que intentaremos responder en esta columna.
En este marco, es necesario mencionar que la prensa de la época señala a Puerto Pérez, a orillas del lago Titicaca, como el primer lugar del país donde funcionó el fonógrafo. Sobre ello, la prensa paceña detalló: “Hemos escuchado salutaciones, trozos de ópera, sermones, reproducciones fieles de cantos, risas y todos los sonidos originales jaleos, etc., y sabemos que piensan recojer mucho de nuestras costumbres” (El Comercio, 22 de septiembre de 1892). Los encargados de traer este equipo fueron Eduardo Rada y Masías S. Heaton. Sobre ambos personajes encontramos la siguiente reseña: “…el señor Heaton, así como el señor Rada y Masías, han sido hombres abnegados por la defensa de nuestra patria en la guerra del Pacífico, el primero recibió en el combate de la Alianza un casco de la bomba que le mutilo tres dedos y el segundo perteneció al ejército peruano y cayó prisionero en el combate de Arica” (El Nacional, 24 de septiembre de 1892).
Posteriormente, la primera presentación del fonógrafo en la ciudad de La Paz se realizó en el Teatro (actual Teatro Municipal), el martes 27 de septiembre. Sobre este acontecimiento, la prensa señaló: “[…] no es otra cosa que la fotografía del sonido y voz humanos, con todas sus inflexiones […] lo que sí hizo perder gran parte de su mérito á la función, fue el no anunciarse cada cosa con sus detalles. Las vistas buenas y muchas; pero no de gran novedad” (El Comercio, 28 de septiembre de 1892).
Al día siguiente tuvo lugar la segunda presentación, en la que, al igual que en la primera, se ofrecieron discursos, canciones, bandas de música, risas, llantos y otros registros sonoros. En la tercera presentación, realizada el domingo 2 de octubre, se incorporaron además vistas fantasmagóricas, calificadas por la prensa de la época como “algo cursis”.
De esta manera, damos a conocer un episodio poco conocido de la historia de la tecnología y la cultura en Bolivia, la llegada del fonógrafo, hecho que constituye un testimonio de la temprana incorporación de las nuevas tecnologías de reproducción sonora a la vida urbana boliviana hacia fines del Siglo XIX.
El fonógrafo en Bolivia
José E. Pradel B.
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