La minería ilegal de oro se ha consolidado como uno de los negocios ilícitos más lucrativos del mundo, llegando a superar al narcotráfico en términos de ganancias netas en varios países de América Latina.
Este fenómeno se debe a una combinación de altos precios globales del oro, una fiscalización más compleja y la capacidad de las organizaciones criminales para utilizar este recurso tanto para generar ganancias directas como para el lavado de activos de otras actividades criminales.
Expertos de organizaciones internacionales detallan que en países clave como Colombia y Perú, la minería ilegal de oro genera más dinero y ganancias limpias que el propio tráfico de cocaína.
