En días pasados, la Asamblea Legislativa, aprobó por dos tercios que el Fondo Monetario Internacional (FMI) otorgue a Bolivia un crédito por 1.900 millones de dólares, con el fin de impulsar el desarrollo económico de Bolivia. Y es que nuestro país –que en los pasados veinte años fue gobernado por el Movimiento al Socialismo (MAS), primero con el cocalero Evo Morales Ayma y después con Luis Arce Catacora–, fue dejado con una crisis económica y social que agobia hoy a la mayoría de la población.
Durante esas dos décadas, siguiendo las políticas monetarias del llamado socialismo del Siglo XXI, corriente ideológica impulsada por gobiernos populistas de países como México, Cuba, Nicaragua, Venezuela, entre otros, Bolivia suspendió relaciones con el FMI, por lo que dejó de recibir préstamos. Y durante del gobierno transitorio de Jeanine Añez, se intentó reanudar relaciones con dicho organismo internacional, motivo por el cual el cocalero Evo Morales expresó gran indignación. Al respecto es oportuno mencionar que cuando estaba en el poder Luis Arce, devolvió en el año 2021 un crédito gestionado por el anterior gobierno ante el FMI, arguyendo que era oneroso y que atentaba contra la soberanía nacional y la Constitución Política.
Hasta que llegó al poder el presidente Rodrigo Paz Pereira, con el propósito de normalizar las relaciones con el FMI y enfrentar la actual crisis económica heredada de los gobiernos del MAS. En efecto, Paz empezó a ver que tenía la simpatía de organismos internacionales e inició gestiones para conseguir préstamos, varios de los cuales ya fueron aprobados y se espera que sean invertidos en obras camineras, hospitales, escuelas y otras.
Por las iniciativas de los actuales gobernantes han sido obtenidos créditos por millones de dólares. Pero la cantidad aún no es suficiente para sacar de la crisis a la economía nacional. Además, el éxito de esos préstamos depende, principalmente, de saber aplicarlos. Si no dan resultados positivos, no serán exitosas las nuevas inversiones. Es decir que si sirven para aumentar la producción, todo será como miel, en caso contrario, como hiel.
Cabe reiterar que si el dinero de los créditos es gastado como dinero corriente, todo será como echar agua en la arena. Pero si los recursos económicos son utilizados en obras para producir más, será otra cosa. Lo cierto es que endeudarse solo para dar solución de manera temporal a problemas económicos es un grave error y una muestra de deficiente manejo de la economía del país.
