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En el marco de la conmemoración internacional

Tratados mantienen vigente la lucha por el desarme nuclear

>> Bolivia, como parte de una región declarada libre de armas nucleares, mantiene compromisos internacionales orientados al desarme y a la prohibición de estos arsenales, mientras promueve el uso pacífico de la energía nuclear.

El Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares que se conmemora este sábado con el desafío de avanzar hacia el desarme de los arsenales que todavía existen en el mundo. En entrevista con EL DIARIO, la abogada y especialista en Derecho Internacional Humanitario Thalía Lucero Beltrán explicó que los tratados internacionales establecen compromisos para limitar estos armamentos, mientras Bolivia mantiene su condición de país no poseedor y parte de acuerdos que buscan preservar a la región como una zona libre de armas nucleares.

La fecha fue establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la Resolución 68/32, aprobada el 5 de diciembre de 2013, con el propósito de promover el desarme nuclear y generar mayor conciencia sobre los riesgos que representan estas armas. La conmemoración mantiene vigente un debate que comenzó a tomar fuerza después de los ataques nucleares contra Hiroshima y Nagasaki en 1945.

Uno de los principales instrumentos es el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP), vigente desde 1970, que busca evitar la expansión de las armas nucleares, promover los usos pacíficos de la energía nuclear y avanzar hacia el desarme. El artículo 6 establece el compromiso de los Estados parte de negociar de buena fe medidas relacionadas con el desarme nuclear.

En América Latina y el Caribe, uno de los antecedentes fundamentales es el Tratado de Tlatelolco, firmado en 1967 y vigente desde 1968, que estableció a la región como una zona libre de armas nucleares. Bolivia forma parte de este acuerdo y también ratificó en 2019 el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN), que entró en vigor en 2021.

“El desarme nuclear no es algo idealista, sino más bien una obligación jurídica, ética y humanitaria frente a los efectos incontrolables de estas armas”, sostuvo Beltrán.

BOLIVIA FRENTE AL DESARME

El TPAN prohíbe a sus Estados parte desarrollar, adquirir, poseer, almacenar, utilizar o amenazar con utilizar armas nucleares. El tratado también contempla medidas de asistencia a las víctimas y reparación ambiental relacionadas con el uso o ensayo de armas nucleares. Bolivia firmó el instrumento en 2018 y lo ratificó al año siguiente.

La especialista señaló que el país mantiene además un compromiso constitucional con la paz y con el uso pacífico de la energía nuclear. “Bolivia sigue promoviendo la eliminación de las armas nucleares y aboga por el uso pacífico de la energía nuclear para la medicina, agricultura, para la investigación, la industria”, afirmó.

Otro instrumento internacional es el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, adoptado en 1996, cuyo objetivo es impedir las explosiones de ensayo de armas nucleares. Sin embargo, todavía no ha entrado en vigor debido a que no se han cumplido las condiciones de ratificación establecidas por el propio tratado.

Beltrán explicó que la preocupación no se limita a la existencia de los arsenales, sino también a los efectos que tendría su utilización. Desde el Derecho Internacional Humanitario, recordó que los ataques deben respetar principios como la distinción entre civiles y combatientes, la proporcionalidad y la precaución.

“Una bomba nuclear no hace esta distinción”, señaló al referirse a la obligación de diferenciar entre población civil y objetivos militares.

La discusión también se relaciona con los efectos que dejaron Hiroshima y Nagasaki y con la posibilidad de que una detonación nuclear produzca consecuencias sobre la población, el medio ambiente y generaciones posteriores. Para la especialista, mantener estos compromisos internacionales resulta fundamental frente a esos riesgos.

“Cada arma nuclear desarrolla la posibilidad de que el uso de las armas nucleares se convierta en una tragedia y que no solamente va a llegar a afectar a un enemigo, a un ejército, sino va a afectar la vida, va a afectar el medio ambiente, las generaciones presentes y futuras”, afirmó.

El aniversario vuelve así a colocar en la agenda internacional la distancia entre el objetivo de eliminar las armas nucleares y la permanencia de estos arsenales. Para Bolivia, la fecha también representa una oportunidad para reafirmar su pertenencia a una región declarada libre de armas nucleares y su compromiso con los acuerdos internacionales orientados al desarme.

La abogada y especialista en Derecho Internacional Humanitario Thalía Lucero Beltrán.
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